Felix Baumgartner, el hombre que había saltado desde la estratósfera con éxito, murió en un accidente de parapente en Italia

El atleta austríaco sufrió un malestar en pleno vuelo en Porto Sant’Elpidio, perdió el control de su parapente motorizado y se estrelló en un complejo hotelero

El célebre atleta extremo, que desafió los límites de la gravedad y la imaginación humana, murió este jueves 17 de julio en un accidente de parapente en la costa adriática de Italia. La noticia, confirmada por la cadena estatal italiana RAI y difundida por el medio vienés Heute, conmocionó al mundo del deporte y a millones de seguidores que vieron en Baumgartner un símbolo de audacia y superación.

El accidente ocurrió en Porto Sant’Elpidio, alrededor de las 16:00 horas, cuando el deportista, de 56 años, perdió el control de su parapente motorizado tras experimentar un malestar repentino. Una mujer resultó herida de forma leve en la colisión, según los primeros reportes. Se estrelló en la piscina de un complejo hotelero.

De acuerdo con la información publicada por Heute y basada en el reporte de la RAI, Felix Baumgartner se encontraba de vacaciones en el destino turístico en la costa adriática italiana, cuando ocurrió el trágico suceso.

El impacto dejó también a una joven herida, aunque su estado fue calificado como no grave por los servicios de emergencia. Las primeras investigaciones apuntan a que Baumgartner ya había fallecido antes de la colisión, consecuencia directa del malestar que lo sorprendió en pleno vuelo. La información, recogida subraya el carácter preliminar de estos datos, a la espera de los resultados definitivos de la investigación.

Cinco días antes del accidente, había compartido en sus redes sociales una imagen sobrevolando la costa adriática en Fermo, Italia, acompañada de un mensaje para sus seguidores: “felicitaciones navideñas voladoras”. Poco antes de su último despegue, advirtió en Instagram sobre las condiciones meteorológicas adversas: “Demasiado viento”, escribió, reflejando la atención constante que prestaba a los riesgos inherentes a su disciplina.

El hombre récord

Entre sus logros más destacados figura el salto desde la estratósfera realizado el 14 de octubre de 2012, una proeza que fue seguida en directo por millones de personas en todo el mundo. Aquel día, con 43 años, Baumgartner ascendió a casi 39.068 metros de altura en una cápsula suspendida de un globo inflado con helio, como parte del proyecto Red Bull Stratos.

Tras una preparación que incluyó superar su claustrofobia y rigurosos entrenamientos, se lanzó al vacío y rompió tres récords mundiales: el salto en paracaídas desde mayor altitud, el vuelo tripulado en globo de mayor altura y la mayor velocidad alcanzada por un ser humano en caída libre, superando la barrera del sonido a 1.341,9 kilómetros por hora (Mach 1,24).

Su historial incluye otras acrobacias memorables: fue la primera persona en cruzar el Canal de la Mancha sin motor, utilizando un traje de fibra de carbono con alas; realizó saltos base desde las Torres Petronas de Kuala Lumpur, el viaducto de Millau en Francia, el rascacielos Turning Torso de Malmö y la torre Taipéi 101, entre otros monumentos emblemáticos. También conquistó la cueva de Mamet en Croacia, descendiendo 200 metros en caída libre.

El reconocimiento internacional llegó con el Premio Laureus al Mejor Deportista Extremo del Año en 2012, tras su salto desde la estratósfera. Baumgartner se retiró oficialmente ese año, aunque continuó vinculado a los deportes de riesgo y las exhibiciones aéreas.

El impacto de su muerte se siente especialmente en la comunidad de deportes extremos, donde su figura es vista como un modelo de valentía y perseverancia. Baumgartner deja un legado de récords mundiales, innovaciones técnicas y una influencia duradera en la cultura del riesgo y la aventura.

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