Un ministro héroe: rescató a un grupo de turistas atrapadas en un arroyo

Ocurrió en San Luis. Se trata de Juan Álvarez Pinto, quien asistió a las mujeres que estaban en riesgo debido a la crecida. “Había dos señoras muy asustadas y decidí meterme”, aseguró

El ministro de Turismo y Cultura de San Luis, Juan Álvarez Pinto, protagonizó el rescate de un grupo de turistas atrapadas en el arroyo de Los Molles, tras una crecida repentina.

El viernes por la tarde, Álvarez Pinto atravesaba la zona de Los Molles, en cercanías del Complejo El Talar, cuando advirtió la emergencia. Practicaba ciclismo en el momento que observó que varias mujeres, entre ellas dos adultas mayores, habían quedado rodeadas por el repentino aumento del caudal. Las precipitaciones, que se mantenían sobre las sierras, incrementaban el riesgo de ampliación de la crecida.

Testigos citados por El Corredor Noticias relataron que a una de las turistas se le trabaron las piernas entre piedras debido a la presión del agua, lo que la dejó en estado de shock y “muy asustada”. La situación se volvía cada vez más delicada, pues las lluvias persistían y la posibilidad de un caudal más elevado era inminente.

Las imágenes que circularon en redes mostraron al ministro con casco y vestimenta deportiva dentro del arroyo, colaborando en el rescate del grupo. El político actuó rápidamente: ingresó al agua para tranquilizar a las visitantes y asistirlas a desplazarse hasta un sector más seguro. Finalmente, todas las personas lograron salir del cauce sin presentar lesiones.

Antes del incidente, el funcionario había compartido en sus redes un video en el que registraba las condiciones climáticas adversas. Allí documentó las nubes densas sobre la sierra y advirtió sobre posibles lluvias, una circunstancia que luego se materializó con la crecida del arroyo.

Más tarde, en diálogo con FM La Bomba, explicó: “Había salido a pedalear como siempre y, antes de llegar a El Talar, nos agarró la lluvia. Me llamó la atención la cantidad de agua que caía arriba de la sierra y vi que el arroyo estaba creciendo. Cuando llegamos, la crecida había sorprendido a algunos turistas y había dos señoras muy asustadas, desesperadas y en pánico. Vi que seguía lloviendo más arriba y que la crecida podía aumentar, así que decidí meterme, conociendo un poco el arroyo”.

El episodio evidenció la rapidez con la que el nivel del agua puede variar, cuando apenas unos minutos bastan para que la tranquilidad de un arroyo se torne una amenaza.

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