Ocurrió en la capital tucumana. El ataque quedó registrado por las cámaras de seguridad del edificio. Además de agredir a la mascota, lanzó frases de odio que causaron alarma entre los vecinos y derivaron en la internación de la dueña del animal
Un episodio de extrema violencia sacudió la tranquilidad de Barrio Norte, en San Miguel de Tucumán, durante la siesta del pasado domingo. Las cámaras de seguridad de un edificio registraron una brutal y violenta reacción de un hombre hacia una vecina y su perro, desencadenando conmoción y alarma en el vecindario.
La secuencia comenzó cuando un vecino descendía junto a su hija menor del ascensor del complejo, ubicado en la calle Santa Fe al 200, y se encontró en el ingreso al inmueble con otra residente que paseaba a su mascota.
En ese instante, el perro logró escapar del control de su dueña y le ladró a la niña. Lo que siguió fue inesperado: el padre, lejos de apaciguar la situación, salió corriendo tras el animal y lo pateó delante de su propietaria. El impacto de la escena afectó de inmediato a la mujer, quien sufrió una crisis nerviosa y tuvo que ser trasladada a una clínica.
El hombre no se conformó con patear y darle trompadas al perro de tamaño pequeño. Cada vez que parecía que la espeluznante escena finalizaba, el agresor volvía a emprender contra el animal, al que llegó incluso a ahorcar.
Testigos que presenciaron los hechos relataron que, tras el incidente con el animal, la tensión se incrementó. El hombre comenzó a gritarle a la vecina frases de odio perturbadoras, como “¡Vamos, Hitler! ¡Mueran todos!”.
La conmoción entre los habitantes del edificio se incrementó por el contenido de esas expresiones. Uno de los residentes expresó: “Además de la gravedad del hecho en sí, cuando vimos cómo pateó al perro, preocupa también el hecho de tener un vecino nazi. Fue terrible lo que hizo y lo que dijo”.
La situación desató un profundo malestar en la comunidad del edificio. Los vecinos manifestaron su preocupación por el nivel de violencia y las consignas pronunciadas durante el episodio.
Frente a los hechos, el consorcio del edificio evalúa la posibilidad de aplicar sanciones al agresor. Ya se convocó a una asamblea extraordinaria para analizar lo sucedido y determinar los pasos a seguir. Esta medida busca responder a la magnitud del episodio y restablecer la seguridad y confianza en la vecindad.
Mientras tanto, en Barrio Norte persiste la preocupación por el desenlace del caso y por el clima de tensión que se instaló en la comunidad tras la agresión. La internación de la vecina, el estado emocional de la niña y las expresiones de odio lanzadas en público son ahora parte de la agenda inmediata de los residentes, quienes esperan una resolución por parte de las autoridades del consorcio.
