Tucumán: el “Petiso David” negó vender drogas y dijo que su fortuna proviene de la usura

Detenido en el penal de Benjamín Paz y a la espera de definiciones sobre su situación procesal, Walter “Petiso David” Lobos declaró ante la Justicia federal en el marco de la causa en la que está imputado por presunto lavado de activos y narcotráfico. En su indagatoria, rechazó categóricamente las acusaciones: “Droga no vendo, ni vendí nunca”, afirmó.

El acusado, conocido por su exposición en redes sociales —donde exhibía supuestos bienes de lujo y viajes al exterior—, ya había sido arrestado en octubre pasado durante un procedimiento vinculado a un tiroteo, en el que se incautaron cinco kilos de marihuana. En paralelo, avanzaba una investigación por presuntas maniobras de blanqueo de dinero.

Según la pesquisa encabezada por el fiscal federal Agustín Chit, Lobos habría integrado una estructura activa entre 2012 y 2025 destinada a insertar en el circuito legal fondos de origen ilícito, provenientes —de acuerdo a la acusación— del narcotráfico y la usura. El volumen de dinero investigado rondaría los $500 millones.

Los investigadores sostienen que el imputado no operaba solo, sino que habría conformado una red familiar para sostener las maniobras. En ese esquema figuran su actual pareja, su ex esposa, varios de sus hijos y su madre. A través de este entramado, habrían adquirido vehículos de alta gama, contratado seguros y realizado viajes a destinos internacionales como Brasil, México, Italia, Qatar, República Dominicana, Estados Unidos y Ecuador.

El expediente también detalla movimientos financieros considerados incompatibles con los ingresos declarados. En particular, se menciona que su pareja —empleada pública— habría operado más de $300 millones en un lapso de tres años mediante transferencias y billeteras virtuales, sin documentación que respalde el origen de esos fondos.

Frente a estas acusaciones, Lobos ofreció su versión. Reconoció dedicarse al préstamo de dinero, actividad que —según explicó— aprendió de su padre. Señaló que su pareja accedía a créditos bancarios con tasas cercanas al 4%, dinero que luego era prestado con intereses mensuales de entre el 15% y el 25%. “Por los montos que manejábamos, $300 millones no son nada”, sostuvo.

Asimismo, aseguró que obtenía ingresos a través de comisiones por la venta de inmuebles y vehículos de terceros, lo que —según su defensa— explicaría tanto el flujo de dinero como los bienes registrados a su nombre, pese a no contar con empleo formal.

Durante su declaración, el imputado también brindó detalles personales: indicó que es padre de 12 hijos y que algunos cursan estudios universitarios. “A todos les enseñé algo de mi profesión: ser oportunistas para los negocios”, expresó. Además, estimó que sus ingresos mensuales oscilan entre los tres y cuatro millones de pesos.

Consultado sobre su escasa relación con el sistema bancario, explicó: “No confío en los bancos y no me gusta perder tiempo para que me atiendan”.

En relación a la acusación por narcotráfico, aseguró haberse enterado recientemente de esa línea investigativa y pidió que se profundicen las averiguaciones. “No tengo ningún problema y agradecería que se investigue bien”, concluyó.

La causa continúa en la Justicia federal, donde se analizan las pruebas reunidas para determinar si existió una organización destinada a canalizar dinero de origen ilícito hacia el circuito legal.

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