Tucumán: clausura de una fábrica de snacks en Concepción pone en riesgo 70 empleos

La clausura de la planta de snacks Snack Cracks en la ciudad de Concepción generó preocupación y tensión en el sur de la provincia, al dejar en suspenso más de 70 puestos de trabajo en medio de un conflicto que combina reclamos vecinales, exigencias técnicas y decisiones administrativas aún sin resolución.

El establecimiento, ubicado al oeste de la ciudad, en inmediaciones de la ruta 65, fue paralizado por disposición de la Municipalidad tras denuncias por malos olores provenientes de la producción. La medida no es la primera: la firma, propiedad del empresario Juan Pablo Romero, ya había sido clausurada anteriormente por la misma problemática.

En aquella oportunidad, según fuentes vinculadas al caso, se le exigió a la empresa la instalación de un sistema de filtrado para mitigar los olores. Desde la compañía aseguran haber cumplido con esa inversión, aunque sostienen que no se les permitió poner en funcionamiento el nuevo equipamiento antes de que se dispusiera una nueva clausura, esta vez sin plazos definidos para su levantamiento.

La falta de certezas agravó el conflicto, que en los últimos días escaló hasta la órbita de la Dirección de Comercio Interior. Allí intervino el funcionario Manuel Canto, quien mantuvo reuniones con el propietario de la firma y su representante legal, Franco Lucena, con el objetivo de abrir un canal de diálogo con autoridades municipales y concejales.

El caso también comenzó a generar preocupación en el Gobierno provincial. De acuerdo con versiones, la situación podría ser analizada por el gobernador Osvaldo Jaldo y el ministro Regino Amado, en un contexto donde la preservación del empleo en el interior es considerada una prioridad.

Mientras tanto, crece la incertidumbre en Concepción. La paralización de la planta no solo afecta a los trabajadores, sino que también despertó el interés de otras localidades del sur tucumano, que evalúan la posibilidad de atraer la inversión en caso de una eventual relocalización de la empresa.

El conflicto deja en evidencia la dificultad de equilibrar los controles ambientales con la continuidad de la actividad productiva. En ese marco, el caso de Snack Cracks se transformó en un ejemplo de cómo la falta de acuerdos y definiciones puede impactar directamente en el empleo y en el desarrollo económico regional.

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