Los empleados se encontraron con los portones cerrados y sin luz al intentar ingresar al turno de las 6 de la mañana. La empresa, que atravesaba un concurso preventivo por el impacto de las importaciones, notificó los despidos de forma verbal durante el fin de semana
La planta de Panpack SA, histórica fabricante de bolsas para la industria, cerró definitivamente sus puertas. La fábrica, que se encuentra en Los Nogales, dejó en la calle a 75 empleados.
Según relataron los afectados, durante el fin de semana recibieron apenas una comunicación verbal indicándoles que no se presentaran a trabajar. Sin haber recibido los telegramas oficiales de despido, los operarios acudieron hoy para iniciar el turno de las 6 de la mañana, pero se encontraron con un escenario desolador: los portones estaban cerrados, el personal de seguridad tenía órdenes de bloquear el acceso y la planta se encontraba sin suministro eléctrico.
Ante esta situación de bloqueo y la falta de documentación legal que respalde las cesantías, los trabajadores se dirigieron a la Comisaría de Los Nogales junto a su delegado gremial para radicar la denuncia correspondiente.
El cierre de Panpack, una empresa con más de 50 años de trayectoria en la región y que en sus orígenes operó bajo el nombre de Panam, marca el desenlace de una crisis que se agudizó fuertemente en el último año. En su época de mayor esplendor, la fábrica llegó a contar con una plantilla de 300 empleados.
Los problemas financieros se hicieron evidentes a finales de julio del año pasado, cuando la firma concretó una primera tanda de 25 despidos. La principal causa señalada para explicar la caída de la rentabilidad fue la imposibilidad de competir frente a la apertura de importaciones. Ante este panorama, a fines del año pasado, la compañía ingresó en un concurso preventivo en un intento desesperado por evitar la quiebra, un esfuerzo que finalmente no prosperó.
Panpack era un proveedor clave de los ingenios azucareros de la provincia. A finales del año pasado, la empresa ya había advertido a las compañías azucareras que no estaría en condiciones de abastecerlas con las tradicionales bolsas de lona y rafia de 50 kilos para la zafra 2026. Esta situación obligó a los ingenios a reestructurar su logística de envasado de cara al mes de marzo, fecha en la que habitualmente comienzan las compras de estos insumos esenciales para la comercialización del azúcar.
