Tensión interna en Amaicha del Valle: conflicto por la legitimidad de autoridades indígenas

La histórica celebración ancestral quedó atravesada por una fuerte disputa entre autoridades comunitarias y el delegado comunal. Hay denuncias cruzadas y judicialización del conflicto

La tradicional Fiesta de la Pachamama en Amaicha del Valle, Tucumán, volvió a ocupar el centro de la escena, pero esta vez no por el fervor espiritual ni por el atractivo turístico que cada año convoca a cientos de visitantes, sino por una profunda disputa interna que expuso tensiones políticas e institucionales dentro de la comunidad indígena.

La dirigente indígena María Eva Pastrana, quien fue reelegida como Pachamama para 2026, denunció que el Delegado Comunal, Paul Caillou, intentó impulsar una estructura ceremonial paralela, proclamando otra Pachamama y conformando un supuesto Consejo de Ancianos alternativo.

La acusación generó un fuerte malestar en un sector de la comunidad que considera que las autoridades tradicionales deben surgir exclusivamente de los mecanismos internos establecidos por su Constitución comunitaria.

“Intentaron dividir a la comunidad”

De acuerdo con la versión de Pastrana, días antes de la elección oficial se habría organizado una asamblea alternativa donde se proclamó a otra autoridad ceremonial. La dirigente sostuvo que la intervención de autoridades estatales evitó que la situación escalara en violencia durante los festejos.

Además, el conflicto habría llegado a la Justicia a partir de una denuncia contra el Cacique Horacio Díaz, reconocido por un sector como la máxima autoridad tradicional. Para la Pachamama reelecta, esta judicialización representa una intromisión externa en decisiones que corresponden al ámbito interno indígena.

La respuesta del delegado

Desde la otra vereda, Caillou negó haber intentado imponer autoridades paralelas y rechazó las acusaciones. Según su postura, el conflicto estaría vinculado a supuestas irregularidades en el proceso previo a la elección y a diferencias sobre el cumplimiento de los procedimientos internos.

El Delegado Comunal Paul Caillou

El delegado sostuvo que su intervención apunta a garantizar transparencia y respeto por la normativa comunitaria, no a reemplazar autoridades ancestrales.

Mucho más que una fiesta

La Fiesta de la Pachamama no es un simple evento cultural o turístico. En Amaicha del Valle representa una manifestación espiritual profundamente arraigada, pero también un espacio simbólico de legitimación de liderazgos tradicionales.

Por eso, lo que ocurre hoy no es solo una discusión ceremonial: es una disputa por poder, representación y autonomía.

Abrazo entre la Pachamama y el Delegado Comunal

En el trasfondo aparece un viejo debate que atraviesa a muchas comunidades originarias de Tucumán y del país: ¿hasta dónde llega la autonomía indígena y dónde comienza la intervención del Estado?

Una comunidad en tensión

La situación deja al descubierto fracturas internas que no son nuevas, pero que ahora quedaron expuestas públicamente. La convivencia entre la estructura comunal —dependiente del Estado provincial— y las autoridades tradicionales indígenas vuelve a mostrar sus límites cuando se mezclan política, identidad y legitimidad.

Mientras tanto, la Pachamama, símbolo de unidad y vínculo con la tierra, quedó en el centro de una disputa que, lejos de ser espiritual, es profundamente política.

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