La votación del proyecto de reforma laboral volvió a dejar en evidencia que la representación peronista de Tucumán en el Congreso sigue atravesada por tensiones internas, lealtades cruzadas y estrategias de supervivencia política
Por SIN CODIGO
Tucumán cuenta con nueve diputados nacionales y la división fue clara. Por un lado, los tres representantes de La Libertad Avanza —Gerardo Huesen, Soledad Molinuevo y César Pelli— votaron a favor del proyecto impulsado por el Presidente Javier Milei. En la misma línea se expresó Mariano Campero, ex UCR y hoy integrante del interbloque libertario, quien también acompañó la iniciativa.
En la vereda opuesta se ubicaron Carlos Cisneros y Pablo Yedlin, de Unión por la Patria, quienes rechazaron la reforma en sintonía con el kirchnerismo.
Pero el foco político estuvo puesto en el comportamiento del bloque Independencia, el espacio que responde al gobernador Osvaldo Jaldo, y está formado por Gladys Medina, Elia Fernández de Mansilla y Javier Noguera. Allí, quedaron expuestas diferencias que no pasaron inadvertidas.
Medina y Elia Fernández de Mansilla votaron a favor de la reforma, alineándose con la postura dialoguista que viene sosteniendo Jaldo frente a la Casa Rosada. Sin embargo, Javier Noguera tuvo una conducta distinta: dio quórum, pero a la hora de votar se ausentó.
El gesto fue leído en clave política inmediata. Si el bloque responde al gobernador, ¿por qué no votaron los tres en el mismo sentido? ¿Responde Noguera a Jaldo en los hechos o solo en las apariencias?
La respuesta parece estar en la propia trayectoria reciente del ex intendente de Tafí Viejo.
Entre el kirchnerismo y la necesidad política
Noguera ha sido, desde la asunción de Milei, una de las voces más críticas del oficialismo nacional. Su posicionamiento ideológico nunca estuvo en duda: se mostró como un dirigente de línea dura dentro del kirchnerismo.
Sin embargo, tras asumir su banca en diciembre pasado —luego de integrar la lista oficialista producto de un acuerdo de unidad provincial donde también tuvo peso el ex gobernador Juan Manzur— sorprendió al no sumarse al bloque kirchnerista en Diputados (Unión por la Patria) y optar por integrar el bloque Independencia, referenciado en Jaldo.
Las especulaciones no tardaron en aparecer. En el plano político provincial, se menciona que la Administración Municipal de Tafí Viejo —conducida por su esposa, Alejandra Rodríguez— atraviesa una situación financiera delicada y depende en buena medida de la asistencia de fondos provinciales. En ese contexto, romper con el gobernador sería asumir un costo político y económico difícil de sostener.
Así, Noguera quedó en una posición incómoda: formalmente dentro del bloque jaldista, pero ideológicamente más cerca del kirchnerismo duro.
La sesión dejó en claro esa tensión. Dar quórum fue un gesto institucional. No votar fue el límite ideológico. Para el kirchnerismo, acompañar una reforma laboral impulsada por Milei es cruzar una línea roja.
La jugada, lejos de ser improvisada, habría sido conocida por el propio Jaldo, quien públicamente terminó respaldando el resultado. El gobernador mantiene así el equilibrio: su bloque no se fractura formalmente, la reforma obtiene respaldo parcial desde Tucumán y Noguera evita votar a favor de una iniciativa que contradice su discurso histórico.
Independencia… ¿a medias?
En definitiva, el episodio dejó una conclusión política evidente: Javier Noguera integra el bloque Independencia, pero con límites claros. Se sienta en esa bancada, acompaña institucionalmente, pero cuando la votación implica respaldar directamente a Milei, se aparta.
La pregunta que queda flotando es hasta dónde puede sostenerse ese equilibrio. Porque en política, la ambigüedad suele tener fecha de vencimiento.
Y en Tucumán, cada voto cuenta.
