El animal había nacido en 1977 y fue recibido en el, por entonces, zoológico platense cuando tenía 3 años y medio. Los especialistas aseguraron que no tenía problemas de salud
Este miércoles, el Bioparque de La Plata informó la muerte de Tomy, el chimpancé macho de 49 años, que había llegado al país luego de haber sido rescatado de un circo. Su cuerpo fue encontrado sin vida, luego de que los cuidadores notaran que no atendía a los llamados para ser alimentado. Hace dos años, el primate fue noticia cuando su cuidador y “humano favorito” impulsó una iniciativa para declararlo “sujeto de derecho”.
Según el comunicado oficial, el animal no presentaba ninguna enfermedad y permanecía bajo una vigilancia permanente de los equipos profesionales y técnicos del bioparque. De hecho, aseguraron que había mostrado su comportamiento habitual durante la jornada, recibió su dieta correspondiente y mantuvo la rutina diaria junto a sus cuidadores.
El hallazgo se produjo cerca de las 13:00 horas, cuando los encargados se aproximaron para una de sus raciones alimenticias y, al no obtener respuesta, dieron aviso inmediato al Servicio Veterinario. Así, al ingresar a su hábitat, los profesionales constataron que no presentaba signos vitales.

De acuerdo con la información publicada por El Día, Tomy nacio en 1977, pero no fue trasladado al entonces zoológico local hasta el 8 de enero de 1980. Previo a llegar al país, el chimpancé formó parte del Circo Tihany, un espectáculo internacional al estilo Las Vegas.
Desde ese entonces, Tomy residió en el bioparque durante 46 años y fue considerado un emblema del trabajo por la conservación y el bienestar animal. Por esto, en el comunicado emitido por el Bioparque de La Plata destacaron: “Tomy siempre será recordado por su carácter especial y el impacto que tuvo en el corazón de todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo”.
Durante más de cuatro décadas, Tomy formó vínculos estrechos con sus cuidadores y fue testigo de la transformación del zoológico en el moderno bioparque. Su historia, profundamente ligada a la memoria afectiva local, permanece como parte central del patrimonio simbólico de la ciudad.
