El actor neozelandés Sam Neill, reconocido mundialmente por interpretar al paleontólogo Alan Grant en la exitosa saga Jurassic Park, falleció este lunes a los 78 años en Sídney, Australia. La noticia fue confirmada por su familia a través de un comunicado, en el que señalaron que su muerte fue “repentina e inesperada” y que estuvo acompañado por sus seres queridos en sus últimos momentos.
La partida del intérprete conmocionó a la industria cinematográfica y a millones de seguidores alrededor del mundo, especialmente porque apenas tres meses atrás había anunciado públicamente que se encontraba libre de cáncer, luego de una extensa batalla contra un tipo poco frecuente de linfoma.
Había superado un agresivo cáncer
Neill había revelado en 2023 que padecía un linfoma angioinmunoblástico de células T, una forma poco común de cáncer de la sangre. Tras dejar de responder a la quimioterapia convencional, fue sometido a un tratamiento experimental que le permitió alcanzar la remisión de la enfermedad. En abril de este año comunicó que los estudios médicos ya no detectaban rastros del cáncer.
En el comunicado difundido por su familia, sus allegados remarcaron:
“La pérdida fue repentina e inesperada, pero reconforta saber que Sam seguía libre de cáncer”.
Hasta el momento no se informaron oficialmente las causas del fallecimiento.
Un actor que dejó huella en el cine
Nacido como Nigel John Dermot Neill el 14 de septiembre de 1947 en Irlanda del Norte, se trasladó junto a su familia a Nueva Zelanda cuando era niño, país con el que siempre estuvo profundamente identificado y donde desarrolló gran parte de su carrera.
Con más de cinco décadas de trayectoria, Sam Neill participó en más de un centenar de producciones de cine y televisión. Alcanzó fama internacional en 1993 gracias a Jurassic Park, dirigida por Steven Spielberg, aunque también brilló en películas como La caza del Octubre Rojo, El Piano, Horizonte Final y El Hombre Bicentenario. En televisión dejó actuaciones memorables en series como Peaky Blinders, Los Tudor y Merlin.
Fuera de los estudios de filmación, Neill era un apasionado de la vitivinicultura y administraba su reconocido viñedo Two Paddocks, en la región de Central Otago, Nueva Zelanda, actividad que consideraba una de sus mayores satisfacciones personales.
Despedidas desde todo el mundo
Tras conocerse la noticia, actores, directores, productores y líderes políticos expresaron su pesar por la muerte del artista. El primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, lo definió como “un pionero que llevó el talento neozelandés al escenario mundial”, mientras que el primer ministro australiano, Anthony Albanese, destacó su calidez humana, su talento y la dignidad con la que enfrentó su enfermedad.
Con su carisma, versatilidad y una carrera que atravesó generaciones, Sam Neill deja un legado imborrable en la historia del cine y la televisión, especialmente para quienes lo recordarán por enfrentarse a los dinosaurios en una de las sagas más emblemáticas de Hollywood.
