El actor supo rechazar películas históricas. Pero su carrera se derrumbó entre escándalos y proyectos fallidos. El actor terminó sin vivienda tras acumular casi 60.000 dólares de deuda de alquiler
Mickey Rourke, de 74 años, fue desalojado por una deuda de poco más de USD 60.000. Está quebrado, desocupado y, literalmente, en la calle. El actor de grandes éxitos de los ochenta, el de Nueve Semanas y Media, el que protagonizaba con De Niro, el chico malo que alguna vez fue llamado el nuevo Brando, el sex symbol de una generación.
El que luego de varias malas decisiones desapareció, y que tuvo en 2008 un rutilante comeback con El Luchador –nominación al Oscar incluida– que pareció que le iba a devolver su status de estrella. Pero eso no sucedió. Sus últimas apariciones públicas se debieron a problemas, sus opiniones contundentes, las conductas erráticas o por comentarios sobre su cara transformada en una máscara algo tenebrosa, casi sin facciones que lo hagan reconocible. Si a alguien le muestran una foto de Rourke en la actualidad, sin brindarle ninguna referencia externa, difícilmente logre identificarlo.
Actuó en grandes éxitos y en fracasos estrepitosos. Compartió pantalla con íconos de Hollywood y mujeres despampanantes, y también con actores amateurs que no pueden decir una línea sin tropezarse. Su trayectoria está repleta de sucesos, de malas decisiones, de violencia, de declaraciones estentóreas, de intentos por convertirse en un boxeador tardío, de resurrecciones inesperadas, de divorcios dolorosos, de burlas por las redes y memes, de una gloria que se marchitó demasiado pronto.
Cuando se repasa su trayectoria muchos hablan de una carrera perdida, malgastada, de películas espantosas y olvidables (olvidadas de hecho). Pero la gran mayoría de los actores envidiarían el catálogo de películas que interpretó. Sólo algunas: Diner, Cuerpos Ardientes, Homeboy, Barfly,Corazón Satánico, Manhattan Sur, La Ley de la Calle, El Luchador, Sin City y, por supuesto, Nueve Semanas y Media.
Si bien protagonizó varias películas que resultan inolvidables para el público, también actuó en muchas otras que ni siquiera él recuerda. Eso suele pasar cuando las carreras se derrumban, cuando se cae desde demasiado alto y, claro, cuando se lleva una vida desordenada, complicada. Acaso su aquello que lo llevó al éxito haya sido lo mismo que lo condenó al derrumbe. La ambición desbocada, la impertinencia de bordear abismos, la pulsión por la frontera.
Para su desgracia, en los últimos años, cada vez que fue noticia no se debió a un estreno o aun proyecto. El año pasado ingresó a la edición de celebridades del Gran Hermano británico. En esos realitys suelen ingresar famosos como músicos que tuvieron algún one hit wonder, ex parejas o hijos de celebridades, actores medio pelo y personajes mediáticos: nadie con demasiado talento demostrado con anterioridad o con un status de estrella previo. Desde el principio se lo vio incómodo. Terminó arreglando su salida con la producción para evitar el escándalo de ser expulsado por comentarios abiertamente homofóbicos.
Fue uno de los protagonistas de esta semana en las noticias del espectáculo debido a su desalojo. Acumulaba meses de deuda del alquiler de la vivienda que ocupaba. El alquiler en los últimos meses había aumentado de 5.000 dólares mensuales a 7.000. El propietario lo intimó al pago o dejar el lugar. Mickey no respondió; tampoco se defendió en tribunales cuando avanzó la presentación ante la justicia. El juez ordenó el desalojo. “Todo estuvo bien durante cinco o seis años. Después dos inescrupulosos neoyorkinos compraron la casa. Y no quisieron dialogar más. Decidí no pagar más el alquiler porque había ratas, el suelo estaba podrido, en un baño no hay agua y muchos problemas más” justificó Rourke su incumplimiento.
Cuando recibió la orden judicial de pagar ya debía casi 60 mil dólares en alquileres atrasados; a eso hay que sumarle varios miles de dólares más por los gastos del juicio. Alguien decidió hacer una colecta pública a través de la plataforma GoFundMe para ayudar al actor. En pocos días se superó la cifra que Rourke necesitaba para conservar la casa en la que había vivido los últimos años. Sin embargo él salió a repudiar la colecta a través de un video que subió a sus redes sociales: “Estoy realmente frustrado y confundido. Alguien creó algún tipo de fondo para que la gente done dinero como si fuera caridad. Yo no soy ese. Si necesitara dinero, preferiría no pedir ninguna maldita caridad. Preferiría meterme un arma en el culo y apretar el gatillo”.
La que había lanzado la campaña había sido Kimberly Hines, manager de Rourke. Dijo que sólo había querido ayudarlo y de paso demostrarle que el público lo seguía queriendo. Rourke no quiso saber nada y el dinero -casi 100.000 dólares- fue devuelto a cada aportante.
Mickey se mudó. Lo vieron subiendo sus pertenencias a un pequeño camión de mudanzas. Su paradero actual no está claro. Algunos dicen que vive en un hotel, otros que vive en una habitación en la casa de un amigo.
