Luciano Benavides, Campeón del Dakar 2026 en motos: “Soñé que Messi me entregaba el Touareg”

Tras 8.000 kilómetros, la definió por apenas 2 segundos frente a Ricky Brabec. “No lo puedo creer, estaba todo casi perdido”, dijo

“¡Parece que ganó Luciano!”, gritó alguien desde la mesa controladora. Allí se recibe la información de la carrera y la poca señal no permitía refrescar la información desde los celulares. Todos están aguardando a Ricky Brabec, el supuesto vencedor. Pero de repente, como reguero de pólvora, la noticia se desparramó por la zona de llegada de la prueba especial. A pocos metros, Luciano Benavides cruzaba la línea de sentencia, y aguardaban por la llegada del piloto norteamericano.

Como si fuese una producción de Hollywood, Brabec llegó por sólo dos segundos encima del registro del salteño. Y allí estalló la explosión. Increíble, inverosímil que se defina de esa forma, tras 8.000 kilómetros de competencia por los desiertos sauditas. Tras dos semanas de velocidad extrema en los caminos desérticos, a fondo sobre superficies desconocidas, con todo tipo de contrariedades, frío, calor, noches durmiendo en diminutas carpas en el desierto, y la complejidad de mantener a salvo las máquinas frente a semejante exigencia, el Dakar no para de sorprender.

En la llegada, todo lo que estaba preparado por la organización, se desplomó en un segundo. Mientras todos aguardaban por Brabec, la sorpresa cayó como un balde de agua fría para los de Honda, y los mecánicos de KTM comenzaron a saltar, ante la mirada atónita del resto.

Luciano se enteró en la mesa de control cuál era el registro oficial. Se tomó la cara, al grito de “¡Vamossssss!”, y se subió a la KTM para acelerar hasta donde estaban los integrantes de su equipo. De la emoción, se cayó de la moto ante la algarabía de su gente.

“No lo puedo creer. Estaba todo casi perdido. Faltaban tres kilómetros para la llegada, yo tenía la sensación que podía ganar. No sé por qué, ya que Ricky (Brabec) tenía que estar en la meta. Sobre el final había que tomar una pista entre dos lagos. Yo tomé la pista buena y cuando tomó por allí, veo que una moto viene del otro lado en contramano pero por otra pista al costado, y no podía cruzarse porque estaba lleno de agua. Primero dije ‘No puede ser que sea él’. Pero ese 1% de posibilidades sucedió, pasó y acá estoy festejando este Dakar increíble”, comentó a Clarín, sumamente emocionado, como los pocos argentinos que allí estaban presentes, incrédulos aún por lo que había sucedido.

-¿Y cómo fueron esos kilómetros finales sabiendo que era Brabec el del error?

-Venía a fondo. De hecho me pasé dos curvas de lo rápido que venía. Cuando llegué, no sabía qué había pasado. Además estaban en juego los bonus de tiempo (se premia al que marcha adelante abriendo pista). Y por dos segundos gané el Dakar. Lo digo y no lo puedo creer.

-Después de 8.000 kilómetros viniste todo esto en los últimos tres.

-No caigo. Ganarle así… Yo sabía que podía ganar. Tenía esa sensación adentro y la peleé hasta el final.

-¿Es el día más feliz de tu vida?

-Sí, sin dudas es el día más feliz de mi vida.

Luciano Benavides hizo historia. Rubricó un Dakar excepcional, que lo corrió como pocas veces se vio, frente a un gigante como Brabec. Ganó de la forma más épica que podría soñar, se hizo acreedor de la diferencia más escueta de la historia de esta mítica competencia, y junto con Kevin, su hermano, se transforman en los legendarios hermanos vencedores en motos, la categoría reina por excelencia de la carrera más extrema del planeta.

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