Leyes desactualizadas: menores son reclutados por las bandas narco como tiradores inimputables

Las reiteradas capturas de chicos como parte de organizaciones criminales exponen que son incorporados como sicarios por la impunidad que ofrecen leyes desactualizadas

Mientras el Poder Ejecutivo presentaba el proyecto para bajar la edad de punibilidad de los menores que cometen delitos, para que sea tratado en las sesiones extraordinarias en el Congreso, a 40 minutos de la Casa Rosada, en la Villa Loyola, en el partido de San Martín, la policía bonaerense apresaba a un chico, de 13 años, que era utilizado como sicario por una banda de narcotraficantes, cuyo jefe maneja la organización desde la cárcel.

Estos chicos no constituyen un caso aislado. Integran el universo de asesinos a sueldo que se instaló en el Gran Buenos Aires, en un fenómeno que replica la actividad cada vez más intensa de los sicarios en Rosario, en la que tuvo más protagonismo la denominada banda de “Los Menores”.

Debido a que tiene 13 años, J.T.D, es inimputable para la ley penal argentina. Fue uno de los cuatro menores apresados por efectivos de la Comisaría 6°, de San Martín, acusados de formar un grupo de soldaditos y sicarios de la banda supuestamente comandada por Max Alí Alegre, alias Alicho, el jefe narco condenado a 8 años de cárcel por manejar una organización dedicada al tráfico de drogas desde la cárcel.

Hace una semana, los policías advirtieron el desplazamiento de un grupo de sospechosos armados en avenida De los Constituyentes al 2300. Cuando los soldaditos observaron a los uniformados, se dividieron y se refugiaron en los laberínticos pasillos del asentamiento Loyola.

Para evitar la fuga, los policías realizaron un operativo cerrojo que terminó con las capturas de los once sospechosos, a pesar que algunos de ellos intentaron resistirse a los tiros.

Los detenidos mayores tienen entre 29 y 19 años. Entre ellos hay una joven, de 21 años. Mientras que los menores tienen 17, 16 y 13 años.

Los once sospechosos detenidos fueron acusados de atentado y resistencia a la autoridad y abuso de armas de fuego. Al menor, de 13 años, le dictaron una medida de seguridad, que deberá ser renovada dentro de 180 días.

Pero no fue la primera vez que Alicho, actualmente preso en el Penal Federal de Ezeiza, recurrió a menores para utilizarlos como sicarios y soldaditos.

En julio de 2022, la policía apresó a un grupo de adolescentes, de 16 y 17 años, que formaban parte de una banda de sicarios supuestamente contratada por el mencionado Alicho. Las detenciones se concretaron mientras celebraban un funeral tumbero en el cementerio de San Martín, en el que despedían a balazos a otro asesino a sueldo.

La utilización como sicarios y soldaditos de menores por parte de las bandas de narcos, en el mencionado asentamiento, no es algo nuevo. Hace casi seis años, la Justicia de San Martín apresó a Fideo, tal el apodo con el que se identificó a un chico, de 15 años, acusado de cuatro asesinatos en la villa Loyola, situada a treinta cuadras del cruce de General Paz y Constituyentes. Según fuentes policiales, Fideo, conocido así por su parecido físico con un reconocido futbolista, integra el grupo de “soldaditos” de la banda los “Peruanos”, que domina parte del narcotráfico en el asentamiento de pasillos laberínticos de la avenida Constituyentes.

Los narcos utilizan a los menores de 16 años como sicarios porque no son punibles para la legislación penal argentina. Cuando cumplen 16 los descartan o pasan a cumplir otra función dentro de la banda.

Hace diez días, en el otro extremo de San Martín, en el límite con Tres de Febrero, durante una persecución y tiroteo con efectivos de la policía bonaerense fue abatido U.G, de 12 años, alias Chispa. Este caso constituyó otro de los episodios que el Poder Ejecutivo tuvo en cuenta para solicitar el tratamiento del proyecto de ley para bajar la edad de punibilidad de los menores en 14 años.

El padrastro de U.G y los otros dos cómplices siguen prófugos. Después de chocar el Fiat Uno en una de las esquinas del asentamiento conocido como Puerta 8, huyeron y abandonaron al niño. Debido a que como menor no quedan registros de los delitos que pudo haber cometido, fuentes policiales indicaron que había sido detenido por efectivos de la comisaría con jurisdicción en la zona, en octubre pasado, cuando, durante un allanamiento lo sorprendieron con una importante cantidad de armas de fuego. Dejar a un menor no punible a cargo del arsenal es otra forma de utilización de los chicos inimputables por parte de las bandas criminales.

También, antes que los homicidios de Jeremías Monzón, en Santa Fe o Joaquín Ibarra, en Alderetes, Tucumán; hubo otros asesinatos que fueron cometidos por menores no punibles y quedaran impunes.

Por ejemplo, en marzo de 2024, un adolescente, de 14 años, en chancletas, llegó a la estación de servicio, situada en Mendoza a 7600, en Rosario, en la que trabajaba el playero Bruno Bussanich y lo asesinó. Veinte días después del crimen, su madre lo entregó a la Justicia y dijo que le habían pagado US$ 200 por el crimen.

El homicidio del playero y la decisión de utilizar a un menor como sicario formó parte de un plan pergeñado desde la cárcel por un grupo de jefes de bandas narco para causar un estado de conmoción social en Rosario y presionar al gobernador Maximiliano Pullaro.

Durante un allanamiento en el asentamiento Puerta de Hierro, realizado en marzo de 2018, en La Matanza, un grupo de efectivos de la policía bonaerense encontró distribuidos en los pasillos a 30 chicos, de entre 6 y 7 años, a los que los transas les pagaban, cada noche, 50 pesos, una gaseosa y un paquete de galletitas para que los alerten sobre la presencia de policías o gendarmes que pongan en riesgo algunos de los búnkeres de venta de droga instalados en ese asentamiento de La Matanza.

Esos niños que deberían estar en la escuela, eran utilizados por los narcos como vigías porque los más grandes ya habían sido devastados por el consumo de paco.

Con información de Gustavo Carabajal, de La Nación

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