El expresidente, cercado por causas judiciales de extrema gravedad, condicionó la paz social del país y exigió la salida del mandatario electo en un plazo de 90 días
En lo que diversos analistas y sectores políticos coinciden en calificar como un abierto chantaje contra la democracia y las instituciones, el expresidente boliviano Evo Morales emitió este domingo una gravísima advertencia dirigida al Gobierno constitucional del Presidente Rodrigo Paz.
El fugado de la Justicia boliviana, Evo Morales, convertido en un cuasi guerrillero, le exige al Gobierno de Paz elecciones anticipadas bajo la amenaza implícita de que, de lo contrario, se producirá un escenario con consecuencias fatales.
Durante su habitual programa dominical en la emisora cocalera Kawsachun Coca, Morales lanzó un ultimátum definitivo a la Gestión de Rodrigo Paz —quien asumió la presidencia hace apenas seis meses tras imponerse en el balotaje del año pasado—. Según el prófugo de la Justicia -Evo Morales-, la única vía para frenar la asfixia que sufre el país debido a las protestas es su propia renuncia y la instauración de un Gobierno de transición.
Bloqueos de carreteras y asfixia económica
La intimidación pública de Morales se da en un contexto crítico para Bolivia. El país acumula tres semanas de intensos bloqueos en las principales rutas de acceso a La Paz y otras regiones estratégicas, impulsados por sindicatos agrarios, mineros y sectores afines al “evismo”. La medida de fuerza ha provocado un severo desabastecimiento de combustibles, alimentos y medicinas, disparando la inflación interanual a un preocupante 14%.
Para la actual Administración, las protestas no tienen un trasfondo social legítimo, sino un objetivo estrictamente político e individual: forzar la impunidad de Morales. El líder cocalero se encuentra actualmente en una situación de prófugo de la Justicia, arrastrando una orden de aprehensión por una denuncia penal de presunta trata y tráfico de personas que involucra a una menor de edad.
El pulso por el poder en Bolivia
Gobierno de Rodrigo Paz:
- Asumió tras ganar las elecciones con el 54,5% de los votos.
- Enfrenta una crisis de divisas heredada y un férreo bloqueo civil.
- Denunció ante la OEA un intento de desestabilización democrática.
Línea de Evo Morales:
- Inhabilitado por el Tribunal Constitucional para volver a postularse.
- Refugiado en su bastión del Chapare y con causas judiciales activas.
- Exige la salida de las autoridades civiles elegidas en las urnas.
El rechazo internacional y la defensa de la democracia
El Gobierno boliviano ya ha formalizado denuncias ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), alertando sobre un plan sistemático orquestado por Morales para “alterar el orden democrático”.
Al amparo de su influencia sindical, el exmandatario busca instrumentar el descontento por la escasez de dólares para precipitar la caída de un Gobierno plenamente legítimo, apelando a la retórica de la violencia si sus demandas no son cumplidas.
Lejos de presentarse como un mediador pacífico, la advertencia de Morales —“para que no haya muertos”— ha sido interpretada por el arco político boliviano como una intolerable confesión de parte: la confirmación de que la violencia en las calles responde a una planificación centralizada dispuesta a derramar sangre con tal de recuperar el poder que las urnas y las leyes vigentes le han negado.
