Reafirmó su alianza estratégica con EE.UU.; Prometió 10 paquetes de reformas por cada Ministerio que se debatirán en el Congreso
Por SIN CODIGO
La apertura del 144° Período de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación Argentina no fue una ceremonia institucional más. Fue la ratificación de un estilo y la confirmación de una estrategia: confrontar sin matices y avanzar con una agenda de reformas estructurales.
El Presidente Javier Milei habló ante la Asamblea Legislativa con un tono desafiante, convencido de que la batalla cultural y política es inseparable de su programa económico. El discurso combinó balance de gestión, ataques a la oposición (kirchnerismo y la izquierda) y un anticipo del paquete de transformaciones que buscará aprobar este año.
El balance: inflación, ajuste y reformas estructurales
Milei reivindicó como principal logro la consolidación del superávit fiscal y la profundización del ajuste del gasto público. Según sostuvo, su Gobierno logró “ordenar la macroeconomía” y sentar las bases para una recuperación sostenida.
También, destacó la aprobación de la Modernización Laboral impulsada en el período anterior, que el oficialismo presenta como un punto de inflexión para flexibilizar el mercado de trabajo y promover la inversión privada. En el mismo sentido, reivindicó la reducción del déficit, el recorte de subsidios y la disminución de estructuras estatales que calificó como “innecesarias”.
Para Milei, estos avances no son medidas aisladas sino parte de un cambio de paradigma: menos Estado, menos impuestos —según prometió— y mayor protagonismo del sector privado.
El Presidente ubicó, según su visión, un objetivo geopolítico central para la Argentina: reclamó una “alianza estratégica duradera” con los Estados Unidos. “Eso es lo que estamos construyendo con los Estados Unidos. Esto no es sólo un acuerdo entre el Presidente –Donald– Trump y el Presidente Milei. Tiene que ver con la afinidad cultural y objetivos estratégicos entre dos países y en toda la región”, aseguró, y además auguró un “siglo de las Américas”, de “Alaska a Tierra del Fuego”.
“El Atlántico Sur es el terreno de disputas estratégicas de las próximas décadas. Rutas comerciales, recursos naturales, soberanía marítima y presencia creciente de actores que no comparten nuestros valores”. En ese sentido, deslizó que enviará iniciativas “para fortalecer la coordinación entre fuerzas de seguridad e inteligencia”, diijo.
Justicia social, Cristina y la confrontación sin pausa
Pero el tramo económico no opacó la dimensión ideológica. “La justicia social es un robo”, afirmó, reafirmando su crítica de fondo al modelo redistributivo que predominó en la Argentina durante décadas.
El momento más tenso llegó cuando apuntó contra Cristina Fernández de Kirchner: “Tienen a su líder presa y va a seguir presa”, dijo, provocando una reacción inmediata del bloque kirchnerista. La referencia no solo buscó marcar distancia política, sino consolidar su relato de ruptura con el pasado reciente. “Manga de chorros. Por eso tienen a su líder presa y va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, por el memorándum con Irán, Vialidad. Es una chorra, fueron los más chorros de la historia”, disparó el Jefe de Estado. En otro tramo, añadió: “¡Manga de delincuentes! ‘Kukas’, yo les voy a avisar algo, ‘Kukas’, ¿saben qué? Me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar, y a la gran mayoría les encanta verlos llorar“.
También acusó al kirchnerismo de haber establecido vínculos con países como Cuba, Corea del Norte e Irán, señalándolos como parte de una política exterior que —según su visión— comprometió valores democráticos. “Vengan a explicar lo que pasó con -la muerte del ex fiscal de la causa AMIA, Alberto- Nisman, manga de chorros”, agregó.
Además, arremetió contra el diputado kirchnerista y líder piquetero, Juan Grabois, a quien llamó “oligarca disfrazado de pobre”, y minimizó a la izquierda al afirmar que “no representa a nadie” y que su caudal electoral ronda el 5%.
Milei también se dio el gusto de cruzarse con la izquierda. “Del Caño -por el diputado Nicolás-, si vos fueras la representación de los trabajadores, ¿sabés qué? Tendríamos un problema muy grave, porque ustedes no son más que el cinco por ciento”, aseveró. Más tarde, direccionó la mira hacia una de las dos legisladoras –Myriam Bregman o Romina Del Plá– de dicho espacio: “¿Qué te pasa, ‘Chilindrina’ trotska? ¿Qué le pasa a la ‘Chilindrina’ trotska? Porque no la llego a escuchar. Dale, seguí llorando, Chilindrina, dale”.
Lo que viene: reforma tributaria, política y del Estado
Más allá de la confrontación, el Presidente delineó lo que definió como la “segunda etapa” de su Plan de Gobierno. Entre los anuncios más relevantes se destacan:
• Una Reforma Tributaria integral, con simplificación de impuestos nacionales y reducción progresiva de la carga impositiva, orientada —según explicó— a estimular la inversión y la formalización.
• Una Reforma Política, que incluiría modificaciones en el sistema electoral y en el financiamiento de los partidos.
• Profundización de la Reforma del Estado, con eliminación o fusión de organismos públicos y nuevas privatizaciones de empresas estatales.
• Cambios en materia de Seguridad y Justicia, con endurecimiento de penas y revisión de figuras penales.
• Avances en desregulación económica, ampliando facultades para facilitar la actividad privada y reducir trámites burocráticos.
De nuevo en el plano local, el líder de La Libertad Avanza prometió “nueve meses de reformas estructurales”: anunció que cada Ministerio tiene listos diez paquetes con iniciativas a tratar por un Poder Legislativo. En varias ocasiones, utilizó el término “moral” como “política de Estado”.
Milei fue enfático en que enviará estos proyectos al Congreso en las próximas semanas y que espera un debate “de cara a la sociedad”.
La imagen que habló por sí sola
Antes de que comenzara el discurso, hubo otra señal política: el saludo protocolar con la vicepresidente Victoria Villarruel. Breve, distante, sin gestos de cercanía. En un acto donde cada detalle importa, la imagen confirmó sobre tensiones internas en la fórmula presidencial.
Gobernar en clave de confrontación
La apertura de sesiones dejó una certeza: Milei no busca moderar su discurso. Por el contrario, lo radicaliza como herramienta política. Su apuesta parece clara: consolidar apoyo en su base electoral mientras impulsa reformas estructurales de alto impacto.
El año legislativo comenzó con fuego cruzado. Ahora resta saber si ese fuego será combustible para el cambio o chispa de un conflicto político aún mayor.
