En Yanbú, al Norte de Arabia Saudita, se emplaza el campamento donde se dará inicio a la competencia. Hay participación argentina
El Mar Rojo corta abruptamente el paisaje amarillo que impone el desierto del Norte de Arabia Saudita. Tanto en el desierto como en el agua, las fuerzas de seguridad se muestran a pleno. Con patrullas escoltando cada movimiento del campamento, como así también embarcaciones identificadas. En Yanbú se alista este mundo tan particular del Dakar, en el que conviven unas 3.000 personas que habitan esa particular ciudad itinerante que a partir del sábado 3 comenzará a transitar Arabia Saudita, con un recorrido que se acercará a los 8.000 kilómetros hasta regresar a este punto, el 17 de enero.
En la 48 Edición de la competencia más extrema del planeta, la organización se las ingenia para buscarle la vuelta a la originalidad, pese a que ya desde 2020 se realiza en Arabia Saudita. Pero este país se abre para la llamativa carrera, ofreciendo todos sus paisajes, desiertos (no son todos iguales) y logística con la idea de mostrarse con alternativas.
Este año, la organización busca la complejidad de contar con dos “Etapas Maratón” (jornadas en las que los competidores no cuentan con la asistencia de sus respectivos equipos y deberán dormir en campamentos aislados, apenas con lo mínimo e indispensable para comer y descansar), divididas en ambas semanas.
Lejos del fervor que se vivía cuando el Dakar competía en la Argentina, en la década anterior, los representantes nacionales mantienen la presencia en la gran carrera.
En motos, el gran representante es Luciano Benavídes, con los colores de KTM, que a partir de ahora correrá solo, ya que su hermano mayor, Kevin, se pasó a los autos, obligados por las lesiones sufridas en 2023. Fuera de la disciplina mayor, en Rally 2 competirán Santiago Rostan y Leonardo Cola.

En autos, la Argentina lamenta, al igual que todo el Dakar la ausencia de Juan Cruz Yacopini, accidentado en Mendoza previo a su viaje a Arabia Saudita. Sin representación nacional en la categoría mayor, los protagonistas Yazeed Al Rajhi, el saudí ganador de la última edición con Toyota, el qatarí Nasser Al Attiyah y el francés Sebastien Loeb con Dacia, el español Carlos Sainz, Nani Roma y Mattias Ekstrom con Ford y el regreso de la súper estrella Stephane Peterhansel (récord con 14 victorias entre autos y motos), con la llegada de la marca Defender.
En la categoría Challenger, la Argentina es candidata, ya que el matrimonio cordobés Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini defienden el triunfo de 2025, además de ser los actuales campeones mundiales. En esa disciplina también competirán David Zille navegado por Sebastián Cesana; se producirá el debut de Kevin Benavídes con el sanjuanino Lisandro Sisterna, además de la participación de Pablo Copetti y de los navegantes nacionales Augusto Sanz (de Puck Klaasen), Fernando Acosta (de Oscar Ral) y Bruno Jacomy (del chileno Lucas del Río).
En la división menor, Side by Side, el ganador del Dakar en cuatriciclos, el lobense Manuel Andújar (navegado por Andrés Frini) y Jeremías González Ferioli, junto con Gonzalo Rinaldi.
En Dakar Classic (vehículos históricos) el cordobés Gastón Mattarucco navegará al colombiano José Vélez, mientras que Benjamín Pascual conducirá una moto eléctrica en Mission 1000, disciplina que combina vehículos propulsados con diferentes fuentes de energía.
El Dakar es la fecha inaugural del Campeonato Mundial de Rally Cross W2RC, que este año tendrá a la Argentina como protagonista, ya que regresa al calendario la competencia “Desafío Ruta 40”, que se efectuará entre el 24 y 29 de mayo.
Aquí no hay feriado, ni siquiera celebraciones por el Año Nuevo. Apenas una mención en el escenario donde se realiza las reuniones de pilotos, una suelta de globos blancos cuando llegó la medianoche y cada uno a dormir a su respectiva carpa. El 1° de enero sirvió para que las tripulaciones desde las 7, salieran a realizar el shakedown o pruebas para corroborar que todo funcione a la perfección. De hecho, los Cavigliasso sufrieron la rotura de algunos elementos de su vehículo. “Menos mal que pasó ahora y no en carrera”, fue la mirada optimista de Nico.
El sábado se realizará Prólogo, aquí en Yanbú, que determinará el orden de largada del domingo en la primera etapa de exigencia, que también será un “rulo” con largada y llegada a este campamento.
Otro Dakar se pone en marcha en el desierto saudí. Las ilusiones se renuevan, las esperanzas se entrelazan con historias fascinantes, que sólo sabe generar la competencia más extrema del planeta.
Con información de Roberto Berasategui, enviado de Clarín
