Laura Marcela Campos confesó haber asesinado, descuartizado y descartado el cuerpo de su esposo Daniel Tomás Silvero con la ayuda de sus dos hijos. Sin embargo, los tres imputados permanecen en libertad y la causa continúa sin llegar a Juicio Oral, generando fuertes cuestionamientos por parte de la familia de la víctima
Uno de los crímenes más estremecedores de los últimos años en la Argentina sigue sin una respuesta definitiva por parte de la Justicia. A cuatro años del asesinato de Daniel Tomás Silvero, ocurrido en Villa Fiorito, la causa permanece estancada: pese a la confesión de la principal acusada y a las pruebas reunidas durante la investigación, todavía no existe una fecha para el Juicio Oral.
El caso conmocionó al país, en 2022, cuando comenzaron a aparecer restos humanos en distintos puntos de Lomas de Zamora, Buenos Aires. La investigación permitió reconstruir una escena macabra: Silvero había sido asesinado a golpes, descuartizado y sus restos fueron abandonados en bolsas en diferentes lugares del conurbano bonaerense. Poco después, su pareja, Laura Marcela Campos, confesó el crimen ante la Policía y aseguró que contó con la colaboración de sus dos hijos, ambos carniceros.
A pesar de esa confesión y de los numerosos elementos incorporados al expediente —entre ellos declaraciones testimoniales, registros de cámaras de seguridad y pericias—, los tres imputados continúan en libertad mientras esperan el Juicio. La situación genera un profundo malestar entre los familiares de la víctima, que denuncian una demora judicial difícil de explicar.
La abogada querellante, Verónica Rodríguez Gabriolo, cuestionó duramente la falta de avances procesales y sostuvo que el expediente está en condiciones de ser elevado a Juicio desde hace tiempo. Según explicó, los pedidos fueron presentados en reiteradas oportunidades, pero la causa continúa paralizada sin una resolución concreta.
La defensa de Campos sostiene que la mujer actuó en un contexto de violencia de género y familiar. La imputada declaró que durante años sufrió maltratos y aseguró que temía por una de sus hijas, a quien —según su versión— Silvero intentaba abusar. Sin embargo, la querella rechaza esa hipótesis y afirma que no existen denuncias previas que respalden esos dichos. Además, presentó testimonios que describen una relación marcada por los celos de la acusada hacia la víctima.
La causa se encuentra bajo una particular situación judicial. Tanto la Fiscal como la Jueza de Garantías entendieron inicialmente que existían elementos vinculados a un contexto de violencia familiar, criterio que permitió que los tres acusados transiten el proceso en libertad, aunque permanecen imputados por el delito de homicidio agravado por el vínculo y por el concurso premeditado de dos o más personas.
Mientras el expediente continúa sin fecha de debate oral, la familia de Daniel Tomás Silvero reclama que el caso llegue finalmente a Juicio. Cuatro años después de uno de los asesinatos más impactantes de los últimos tiempos, la principal discusión ya no gira únicamente en torno al crimen, sino también sobre los tiempos de una Justicia que aún no logra ofrecer una respuesta definitiva.
