La crecida del Río Paraná mantiene en alerta a Corrientes y Chaco, donde miles de familias sufren las consecuencias de las inundaciones. Hay evacuados, viviendas anegadas y localidades bajo vigilancia permanente. Además, continúa cerrado un paso fronterizo con Paraguay
Las inundaciones vuelven a golpear al Litoral argentino. Según los últimos reportes difundidos este lunes 2 de noviembre, 3.926 personas permanecen evacuadas o autoevacuadas en las provincias de Corrientes y Chaco, como consecuencia de la crecida del Río Paraná y el anegamiento de distintas zonas.
La emergencia afecta principalmente a familias que viven en sectores ribereños, donde el avance del agua obligó a abandonar viviendas y trasladarse a centros de asistencia o a casas de familiares.
Aunque el nivel del Paraná comenzó a descender en algunos puntos, las autoridades advierten que la situación todavía requiere un seguimiento permanente.
Corrientes: más de 1.600 personas fuera de sus hogares
En Corrientes, los reportes indican que 1.278 personas debieron autoevacuarse, mientras que otras 409 permanecen alojadas en centros de asistencia.
En total, son 1.687 los habitantes afectados que tuvieron que abandonar sus viviendas.
Los equipos de emergencia continúan asistiendo a las familias y monitoreando el comportamiento del río.
Chaco: más de 2.200 desplazados y localidades en alerta roja
La situación también es delicada en Chaco, donde el Comité de Emergencia Hídrica informó que 2.239 personas, pertenecientes a 629 hogares, se encuentran desplazadas por las inundaciones.
Entre las zonas más comprometidas aparecen Barranqueras, Puerto Vilelas e Isla del Cerrito, que permanecen bajo alerta roja.
Los organismos provinciales mantienen operativos de asistencia y vigilancia ante la posibilidad de nuevas complicaciones.
Cerraron un paso internacional con Paraguay
Las consecuencias de la crecida también afectan la circulación fronteriza. La Entidad Binacional Yacyretá informó que el paso internacional que conecta Ituzaingó, en Corrientes, con Ayolas, en Paraguay, permanecerá cerrado hasta el viernes 6 de noviembre inclusive.
La decisión responde a las condiciones hidrológicas y será evaluada nuevamente de acuerdo con la evolución del río.
La emergencia todavía no terminó
Si bien algunos registros muestran una disminución del nivel del Paraná, las autoridades mantienen las medidas preventivas.
La preocupación está centrada en las familias que todavía no pueden regresar a sus hogares y en la posibilidad de que nuevas precipitaciones compliquen la situación.
El drama de las inundaciones vuelve a mostrar la vulnerabilidad de numerosas comunidades del Litoral argentino, donde miles de personas enfrentan pérdidas materiales, dificultades para trasladarse y la incertidumbre de no saber cuándo podrán regresar a sus casas.
Por ahora, casi 4.000 argentinos continúan desplazados y la emergencia hídrica sigue siendo una preocupación para las autoridades de Corrientes y Chaco.