El presidente brasileño se impuso con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, en un balotaje que mantuvo en suspenso al país. El candidato derrotado desconoció el resultado y anunció que pedirá la anulación de las elecciones. La continuidad de Lula abre un nuevo capítulo en las relaciones con Javier Milei y el Mercosur
Brasil vivió este domingo una jornada electoral histórica. Luiz Inácio Lula da Silva consiguió su reelección presidencial tras derrotar al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una segunda vuelta marcada por la tensión política, una remontada electoral inédita y denuncias por irregularidades durante la votación.
Con el 100% de las urnas escrutadas, el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó la victoria del actual mandatario, quien obtuvo el 51,79% de los votos válidos, frente al 48,21% de su adversario.
Lula reunió 64.256.232 votos, mientras que Bolsonaro alcanzó 59.826.041 sufragios. La diferencia superó los 4,4 millones de votos.
A sus 80 años, el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) consiguió un hecho sin precedentes en la democracia brasileña: ser elegido presidente en cuatro oportunidades.
De la derrota en primera vuelta a una remontada histórica
El triunfo de Lula adquiere una dimensión particular porque había terminado segundo en la primera vuelta del pasado 4 de octubre.
En aquella oportunidad, Flávio Bolsonaro consiguió el 47,03% de los votos, mientras que Lula alcanzó el 45,16%.
Sin embargo, durante las tres semanas que separaron ambas elecciones, el oficialismo intensificó su campaña, especialmente en los sectores populares y en los estados del nordeste brasileño.
El resultado fue una remontada que sorprendió incluso a buena parte de los analistas políticos.
Por primera vez desde el retorno de la democracia, un candidato que había perdido la primera vuelta consiguió revertir el resultado en el balotaje.
Bolsonaro no reconoce la derrota y amenaza con acudir a la Justicia
La victoria de Lula no estuvo exenta de polémicas.
Flávio Bolsonaro anunció que no reconocerá el resultado electoral y que solicitará judicialmente la anulación de los comicios.
El candidato del Partido Liberal cuestionó especialmente la decisión del juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal, de extender dos horas el horario de votación debido a problemas de transporte público y dificultades para llegar a los centros electorales.
La medida permitió que parte de las urnas permaneciera abierta hasta las 19 horas, una situación inédita en la historia electoral brasileña.
El propio presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, advirtió que la modificación de último momento generó complicaciones técnicas y operativas para el escrutinio.
Sin embargo, el resultado anunciado por la autoridad electoral continúa vigente y no existe una resolución judicial que haya anulado las elecciones.
Un cuarto mandato con importantes desafíos
Lula gobernará Brasil por cuarta vez, luego de sus presidencias entre 2003 y 2010 y del mandato iniciado en 2023.
Su nuevo período comenzará en enero de 2027 y estará condicionado por un Congreso con una importante presencia de fuerzas de centroderecha y derecha.
Entre los principales desafíos aparecen el costo de vida, la seguridad pública, el endeudamiento de las familias, el crecimiento económico y la necesidad de construir acuerdos legislativos.
El mandatario también deberá enfrentar la profunda polarización política que atraviesa Brasil, reflejada en un resultado electoral que dejó al país dividido entre dos grandes proyectos políticos.
¿Qué significa el triunfo de Lula para Javier Milei y Argentina?
La reelección del presidente brasileño también tendrá repercusiones en Argentina.
Lula y Javier Milei mantienen diferencias ideológicas y políticas que han marcado su relación desde la llegada del mandatario libertario a la Casa Rosada.
Mientras Lula defiende un modelo de mayor intervención estatal y políticas sociales, Milei impulsa la reducción del Estado, la desregulación económica y la apertura comercial. Sin embargo, más allá de esas diferencias, ambos países mantienen una relación económica estratégica.
Brasil es uno de los principales socios comerciales de Argentina y un destino fundamental para las exportaciones industriales, especialmente las del sector automotor.
La continuidad de Lula plantea la necesidad de sostener los vínculos comerciales y las negociaciones dentro del Mercosur, independientemente de las posiciones políticas de ambos gobiernos.
También será importante observar cómo evolucionará la relación de Brasil con Estados Unidos, donde Donald Trump mantiene afinidad política con la familia Bolsonaro.
Brasil eligió continuidad, pero la disputa política sigue abierta
El triunfo de Lula garantiza la continuidad del Partido de los Trabajadores al frente del Poder Ejecutivo brasileño durante los próximos cuatro años.
Sin embargo, la negativa de Flávio Bolsonaro a reconocer la derrota anticipa una nueva etapa de controversias políticas y judiciales.
El resultado también confirma que el movimiento político identificado con el expresidente Jair Bolsonaro conserva una importante base electoral, pese a no haber conseguido recuperar la Presidencia.
Brasil ya tiene un presidente reelecto, pero el desafío ahora será gobernar un país profundamente dividido, con una oposición fortalecida y una economía cuya evolución tendrá consecuencias para toda Sudamérica, especialmente para Argentina.