El femicidio de Érika Álvarez llega a Juicio en Tucumán entre acusaciones de violencia, drogas y una posible trama narco

Felipe “El Militar” Sosa enfrentará el debate oral acusado de asesinar a la joven en Yerba Buena. La investigación apunta a un contexto de violencia, consumo de drogas y posibles vínculos con el narcotráfico. El testimonio de uno de los condenados por encubrimiento podría ser clave para reconstruir lo ocurrido

A nueve meses del femicidio de Érika Antonella Álvarez, la Justicia tucumana se prepara para una instancia decisiva. Este lunes 26 de octubre comenzará el juicio oral contra Felipe “El Militar” Sosa, señalado como el principal acusado por la muerte de la joven. El debate buscará esclarecer las circunstancias del hecho y, especialmente, determinar qué motivó el crimen que conmocionó a la provincia.

De acuerdo con la hipótesis del Fiscal Pedro Gallo, durante la madrugada del 7 de enero, Érika se trasladó en un vehículo de Uber hasta la vivienda de Sosa, ubicada en Yerba Buena. Allí, según la acusación, habría sido brutalmente golpeada hasta morir. Posteriormente, el acusado habría participado en maniobras para trasladar el cuerpo hasta un descampado de Manantial Sur, ocultar evidencias y eludir la investigación. En esas acciones también habrían intervenido Justina Gordillo, expareja de Sosa y empleada judicial; Nicolás Navarro Flores, amigo del acusado; y Jorge “Chicho” Díaz, empleado de su empresa.

Dos versiones enfrentadas sobre la muerte de Érika

Uno de los principales puntos de controversia será la causa y el contexto de la muerte. Carlos Garmendia, abogado de la familia de la víctima, sostiene que Érika fue asesinada mediante una violenta agresión física en un escenario atravesado por el consumo de estupefacientes. Además, remarca los antecedentes de violencia de género atribuidos al imputado y considera que esos elementos deben ser analizados para comprender lo sucedido.

Por su parte, Marcelo Cosiansi, defensor de Sosa, sostiene una versión completamente diferente: afirma que la muerte se habría producido accidentalmente durante un encuentro íntimo consentido en el que hubo consumo de drogas. También cuestiona los estudios periciales realizados y señala la ausencia de análisis histopatológicos y toxicológicos que, según su postura, impiden establecer con precisión el mecanismo del fallecimiento.

La pista narco y un testimonio que podría cambiar el rumbo del juicio

La investigación también incorporó posibles conexiones con el narcotráfico. Según los antecedentes de la causa, Érika mantenía una relación sentimental con Carlos “El Mayor” Ferreyra, un ciudadano paraguayo sobre quien pesaba un pedido de captura internacional por delitos vinculados con drogas. Los investigadores analizan si ese entorno tuvo alguna relación con el crimen. También surgieron señalamientos sobre una presunta comercialización de éxtasis por parte de Sosa en fiestas electrónicas, circunstancias que deberán ser evaluadas judicialmente.

Uno de los testimonios que genera mayor expectativa es el de Nicolás Navarro Flores, quien ya fue condenado a tres años de prisión efectiva mediante un juicio abreviado por encubrimiento. Su declaración podría aportar información relevante sobre lo ocurrido después de la muerte de Érika y sobre la presunta participación de los demás involucrados. Navarro Flores cuenta con la representación legal de Patricio Char y Candelaria Hernández.

El inicio del Juicio marcará una etapa fundamental para la familia de Érika Álvarez, que espera conocer la verdad sobre las últimas horas de la joven y obtener una respuesta judicial. Entre acusaciones, versiones contrapuestas y posibles conexiones con el narcotráfico, el tribunal deberá evaluar las pruebas y determinar las responsabilidades penales de los acusados, respetando el principio de presunción de inocencia.

Fuente: LG (G.R)

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