Las acusaciones de corrupción, los cruces personales y las diferencias sobre economía y seguridad marcaron el encuentro televisivo. Los brasileños elegirán presidente el domingo 25 de octubre
La campaña presidencial brasileña entró en su semana decisiva con un enfrentamiento de alto voltaje. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro se midieron este domingo 18 de octubre en São Paulo, durante un debate organizado por la cadena Bandeirantes que estuvo atravesado por acusaciones y provocaciones.
Los cuestionamientos involucraron también a sus familias. Lula exigió explicaciones por los vínculos de su adversario con el banquero Daniel Vorcaro y el financiamiento de una película sobre Jair Bolsonaro. El senador respondió con señalamientos sobre las investigaciones relacionadas con el hijo del mandatario y el escándalo de los descuentos fraudulentos a jubilados del INSS. Las denuncias fueron utilizadas como armas de campaña por ambos candidatos.
La economía expuso otra diferencia central. Lula defendió su gestión y los aumentos del salario mínimo, mientras Flávio apuntó al precio de los alimentos y al endeudamiento de las familias. El presidente también cuestionó a su rival por su afinidad con el modelo de Javier Milei, incorporando al mandatario argentino a la discusión electoral brasileña.
En seguridad, Flávio propuso endurecer la respuesta contra las organizaciones criminales y clasificarlas como narcoterroristas. Lula, por su parte, planteó crear un Ministerio de Seguridad Pública.
La tensión llegó hasta el cierre: las intervenciones finales estuvieron acompañadas por gritos e interrupciones de la platea, reflejo del clima que dominó el encuentro.
El domingo 25 de octubre, Brasil definirá quién ocupará el Palacio del Planalto. Después de una noche de confrontación, ambos candidatos encaran los últimos días de campaña con el desafío de convencer a quienes todavía no resolvieron su voto.