Emergencia en Corrientes: el Río Paraná avanza sobre las viviendas y ya hay más de 200 personas desplazadas

La creciente del Paraná encendió las alarmas en Corrientes. El agua comenzó a ingresar a sectores residenciales de la capital provincial y obligó a numerosas familias a abandonar sus hogares. Las autoridades mantienen operativos de asistencia y advierten que la situación podría agravarse durante los próximos días

La provincia de Corrientes atraviesa una preocupante emergencia hídrica como consecuencia de la crecida del Río Paraná, que comenzó a avanzar sobre zonas habitadas y ya provocó el desplazamiento de 222 personas en diferentes localidades de la provincia.

Durante la mañana de este viernes, el agua ingresó a calles y sectores residenciales del Barrio Anahí, ubicado en la zona norte de Corrientes capital, generando preocupación entre los vecinos.

Según los datos difundidos por Defensa Civil provincial, en la capital correntina se contabilizaron 71 personas autoevacuadas, pertenecientes a 14 familias, mientras que en la localidad de Itatí otras 55 personas debieron abandonar sus viviendas.

La emergencia también alcanza a las islas Apipé, Ituzaingó y Paso de los Libres, donde distintas familias fueron reubicadas preventivamente ante el avance del agua.

El Paraná amenaza con seguir creciendo

El director de Defensa Civil de Corrientes, Bruno Lovinson, informó que los organismos provinciales mantienen un seguimiento permanente del comportamiento del río y trabajan en la asistencia de las familias afectadas.

La mayor preocupación está puesta en las proyecciones que indican que el Paraná podría alcanzar los 7 metros frente a Corrientes capital, una altura considerada nivel de evacuación.

Aunque se trata de una previsión y no de una medición confirmada, las autoridades advirtieron que el escenario podría complicarse si continúa aumentando el caudal.

Familias fuera de sus casas y preocupación por los próximos días

Mientras los equipos de emergencia continúan trabajando, numerosas familias enfrentan la incertidumbre de no saber cuándo podrán regresar a sus hogares.

La creciente no solamente representa una amenaza para las viviendas ubicadas en zonas ribereñas, sino también para las actividades económicas y la vida cotidiana de las comunidades afectadas.

El monitoreo del río y la asistencia a los damnificados serán fundamentales durante las próximas jornadas, especialmente si se cumplen las previsiones de un nuevo aumento del nivel del agua.

Corrientes vuelve a quedar bajo la amenaza del Paraná. Una situación que mantiene en alerta a las autoridades y que refleja la vulnerabilidad de las poblaciones asentadas en las zonas inundables del Litoral argentino.

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