La muerte de una trabajadora de un instituto ruso especializado en peste encendió alarmas internacionales y obligó a aislar a cerca de 200 personas en Siberia. Sin embargo, hasta ahora Rusia no confirmó ningún caso de peste y la Organización Mundial de la Salud considera que el riesgo para la población general es bajo. El episodio reavivó el temor por una enfermedad histórica que hoy sigue existiendo, pero que puede tratarse con antibióticos si se diagnostica a tiempo
Por la redacción de SIN CODIGO TUCUMÁN
La palabra “peste” remite inmediatamente a una de las enfermedades más temidas de la historia. La llamada Peste Negra arrasó Europa en el siglo XIV y provocó decenas de millones de muertes. Pero en 2026 la situación es muy diferente.
La enfermedad no desapareció, sigue circulando de manera natural en determinadas regiones del mundo, incluida Siberia, aunque los casos humanos son poco frecuentes y hoy existen antibióticos eficaces para tratarla.
El episodio que ahora preocupa se produjo en la región rusa de Irkutsk, donde murió una trabajadora de 28 años del Instituto Anti-Peste de Investigación de Irkutsk. Su fallecimiento generó temor porque trabajaba precisamente en una institución dedicada al estudio de la peste y otras enfermedades infecciosas peligrosas.
¿Qué ocurrió en Siberia?
La trabajadora fallecida fue identificada como Darya Shipilova, de 28 años. Murió el 2 de octubre después de desarrollar una neumonía cuya causa todavía no fue establecida oficialmente. La muerte provocó una rápida reacción de las autoridades sanitarias rusas.
Alrededor de 200 personas que habían tenido contacto con ella fueron inicialmente puestas bajo observación o aislamiento, mientras se realizaban estudios para descartar enfermedades infecciosas graves. La responsable del organismo sanitario ruso Rospotrebnadzor, Anna Popova, viajó personalmente a la región para coordinar las medidas.
Parte del hospital de Shelekhov, donde murió la joven, también fue aislado preventivamente.
Las redes sociales rusas comenzaron rápidamente a difundir versiones sobre un supuesto accidente de laboratorio y hasta la posibilidad de que se hubiera roto un tubo con bacterias vivas de peste. Hasta ahora no existe evidencia oficial que confirme esa versión.
Rospotrebnadzor sostuvo que no encontró pruebas de un accidente durante la manipulación de patógenos y que no existe un vínculo demostrado entre la muerte de Shipilova y su trabajo en el instituto.
Rusia asegura que no hay casos de peste
La información más importante conocida en las últimas horas es que las autoridades rusas comunicaron a la Organización Mundial de la Salud que no existen casos confirmados de peste en Irkutsk. Las personas que estuvieron en contacto con la trabajadora fueron sometidas a estudios.
Según Rospotrebnadzor, no se detectó Yersinia pestis —la bacteria que causa la peste— ni otros patógenos peligrosos entre los contactos analizados. Sí se detectaron algunos casos de COVID-19 y rinovirus, pero sin relación con la peste.
La mayoría de las aproximadamente 200 personas inicialmente aisladas ya comenzaron a abandonar la cuarentena. No obstante, permanece una cuestión sin resolver: todavía no está públicamente establecido qué causó la neumonía que terminó con la vida de la trabajadora y tampoco está completamente claro si su caso fue descartado definitivamente como peste mediante todas las pruebas necesarias.
¿Qué dice la OMS?
La Organización Mundial de la Salud está siguiendo el episodio y pidió información a Rusia en el marco de los mecanismos internacionales de vigilancia sanitaria. Hasta el momento, la OMS considera que el riesgo para la población general es bajo.
La organización confirmó que Rusia informó que no hay casos de peste en Irkutsk y que las pruebas practicadas a los contactos fueron negativas para patógenos peligrosos. Eso no significa que la vigilancia haya terminado.
La OMS señaló que continuará evaluando el riesgo a medida que reciba información adicional y mantiene como prioridad determinar con precisión el origen de la enfermedad que provocó la muerte de la trabajadora.
¿Qué es exactamente la peste?
La peste es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria llamada Yersinia pestis.
La bacteria circula fundamentalmente entre pequeños mamíferos —como ciertos roedores— y las pulgas que los parasitan. Los seres humanos pueden infectarse por la picadura de una pulga infectada, por contacto directo con tejidos o fluidos contaminados o, en determinados casos, por inhalación de partículas respiratorias.
Existen distintas formas clínicas. La peste bubónica es la más frecuente. Produce fiebre, escalofríos, debilidad y la inflamación dolorosa de ganglios linfáticos, conocidos históricamente como “bubones”.
La peste septicémica ocurre cuando la bacteria alcanza el torrente sanguíneo y puede provocar una infección generalizada.
La peste neumónica afecta los pulmones y es la forma más peligrosa desde el punto de vista epidemiológico porque puede transmitirse entre personas mediante gotículas respiratorias.
¿Puede matar? Sí. Sin tratamiento, la peste puede ser extremadamente grave.
La OMS estima que la peste bubónica puede tener una mortalidad de entre 30% y 60% si no se trata, mientras que las formas neumónica y septicémica pueden resultar prácticamente mortales sin atención rápida.
Pero existe una diferencia fundamental respecto de la Edad Media. Hoy la peste puede tratarse con antibióticos.
Si el diagnóstico se realiza rápidamente y el tratamiento comienza durante las primeras etapas de la enfermedad, las posibilidades de curación son altas. En la peste neumónica, la OMS considera especialmente crítico iniciar el tratamiento dentro de las primeras 24 horas desde la aparición de síntomas.
¿Sigue existiendo la peste en el mundo? Sí.
La bacteria continúa presente en reservorios animales de distintos continentes y se registran casos humanos todos los años.
La OMS señala que actualmente los países más endémicos incluyen República Democrática del Congo, Madagascar y Perú. También existen focos naturales en partes de Asia y Siberia.
Eso explica por qué Rusia mantiene institutos especializados en enfermedades anti-peste: no porque exista permanentemente una epidemia humana, sino porque la bacteria continúa presente en determinados ecosistemas y requiere vigilancia.
La advertencia principal de la OMS: vigilancia rápida y transparencia
La postura de la OMS frente a la peste es clara.
Ante cualquier sospecha, resulta fundamental detectar rápidamente los casos, confirmar el diagnóstico en laboratorio, identificar contactos, controlar los reservorios animales y administrar antibióticos sin demora. En el episodio ruso, además, la cuestión de la transparencia adquirió dimensión internacional.
Estados Unidos pidió a Moscú que proporcione más información. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington monitorea el caso y reclamó detalles adicionales, mientras Donald Trump ofreció ayuda a Rusia.
Rusia, por su parte, sostiene que la situación está controlada y que no existe evidencia de un brote. Entonces, ¿hay una epidemia de peste en Siberia? No, de acuerdo con la información disponible hasta este miércoles.
- No existe un brote confirmado.
- No se detectaron nuevos casos.
- No hay evidencia pública de transmisión entre personas.
- Y la OMS considera actualmente bajo el riesgo para la población general.
Lo que sí existe es una muerte todavía no explicada por completo en una trabajadora de un instituto especializado en peste, un importante operativo sanitario, cientos de contactos evaluados y una investigación que continúa abierta. Por eso, el caso merece atención. Pero también exige evitar el alarmismo.
La peste sigue siendo una enfermedad grave y potencialmente mortal, pero el escenario actual está muy lejos de las pandemias históricas que convirtieron su nombre en sinónimo de catástrofe.
La gran pregunta que Rusia todavía deberá responder es otra: ¿qué provocó realmente la muerte de la joven investigadora de Irkutsk?