“La amo muchísimo, pero no puedo tenerla más”: la desgarradora carta de un jubilado que dejó a su perrita en un refugio

Según contó en una nota manuscrita, cobra la jubilación mínima y ya no puede mantener a Zoe. Además, se mudó a un monoambiente donde no le permiten tener animales. El refugio El Campito difundió su historia y busca contactarlo para ayudarlo.

Una hoja de cuaderno acompañó la llegada de Zoe al refugio El Campito. En esas líneas, una persona jubilada explicó por qué había tenido que separarse de la perrita que cuidaba desde sus primeros meses de vida: la falta de recursos y una vivienda donde no aceptan animales la habían dejado sin opciones.

“Soy jubilado con la mínima”, escribió. Luego relató que acababa de mudarse a un monoambiente cuyo propietario no permite perros y que ya no podía sostener los gastos de su compañera.

La carta cuenta que Zoe estaba a su lado desde los 45 días de nacida. Ese dato vuelve todavía más dolorosa la despedida: detrás de la decisión hay una vida compartida y un vínculo que las dificultades económicas pusieron contra las cuerdas.

“Espero la cuiden. La amo muchísimo, pero no puedo tenerla más”, expresó. También dejó por escrito sus dudas y su angustia: no sabía si estaba haciendo lo mejor, pero era la única salida que había encontrado. Su último pedido fue que cuidaran de ella.

La respuesta del refugio: comprensión y un llamado para ayudar

Al compartir la historia en sus redes sociales, El Campito dirigió un mensaje a la persona que dejó a Zoe: “No sabemos tu nombre, pero queremos que sepas que no te juzgamos”.

La institución expresó su comprensión ante las dificultades de vivir con una jubilación mínima y encontrar un alquiler que permita convivir con perros o gatos. También planteó la necesidad de debatir las barreras que pueden obligar a una persona a separarse de sus animales para acceder a una vivienda.

En una segunda publicación, el refugio compartió la reflexión de una seguidora sobre el dolor de estas despedidas y la importancia de responder con ayuda y empatía.

Ahora, El Campito quiere encontrar a quien escribió la carta. Para eso, pidió que se comunique al correo institucional@elcampitorefugio.org, con la esperanza de brindarle acompañamiento y buscar una salida para ambos.

La historia de Zoe conmueve por lo que esa hoja deja ver: alguien que, aun atravesando sus propias necesidades, pidió protección para su compañera. Y un refugio que respondió a esa despedida con una mano tendida y la posibilidad de que todavía haya otro final.

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