El indicador alcanzó su nivel más alto desde abril. Las tasas de interés en Estados Unidos, las dificultades para financiar la deuda y la caída de la actividad económica alimentan la incertidumbre.
El riesgo país volvió a subir en septiembre. Los inversores observan tres factores que se combinan: un contexto internacional menos favorable, las dificultades de la Argentina para acceder al crédito y una economía que no logra recuperarse.
La suba de las tasas de interés en Estados Unidos aumenta el rendimiento de inversiones consideradas más seguras. Esto reduce el atractivo de los bonos argentinos en un momento en que el país se acerca a importantes vencimientos de deuda previstos para 2027.
Al mismo tiempo, conseguir financiamiento a tasas aceptables se volvió más difícil. Si el Gobierno no logra renovar sus compromisos, necesitará dólares para afrontarlos. Pero el ritmo de compra de divisas del Banco Central se desaceleró durante septiembre.
La actividad económica también preocupa: en julio cayó 2,9% frente a junio, mientras la industria, el comercio y la construcción siguen mostrando debilidad. Una recuperación más lenta podría complicar las expectativas de los inversores y sumar presión sobre el programa económico del Gobierno.