Este 24 de septiembre, la provincia vuelve a encontrarse con una de sus expresiones de fe más profundas. Desde distintos rincones de Tucumán, cientos de peregrinos caminaron durante horas cargando las imágenes de sus vírgenes para honrar a la Generala del Ejército Argentino. Una devoción que atraviesa generaciones, une la historia con la fe y también hermana a Tucumán con Barcelona, ciudad que comparte a Nuestra Señora de la Merced como patrona
Por la redacción de SIN CODIGO
Hay días que no son simplemente una fecha en el calendario. Son días que se sienten en el alma, que despiertan recuerdos, que unen generaciones y que hacen que un pueblo entero vuelva la mirada hacia sus raíces. Para los tucumanos, el 24 de septiembre es uno de esos días.
Es la jornada en la que la historia y la fe se abrazan. El día en que se recuerda la victoria de Manuel Belgrano en la Batalla de Tucumán de 1812 y, al mismo tiempo, se honra a Nuestra Señora de la Merced, la Virgen Generala, esa Madre a la que miles de fieles recurren para pedir protección, agradecer por la vida o encontrar consuelo en los momentos más difíciles.
Pero la celebración comienza mucho antes de que llegue el día central. Comienza en los hogares del interior, en las pequeñas capillas de los barrios, en las familias que preparan sus imágenes, adornan sus altares y organizan las peregrinaciones. Comienza con una promesa, una oración y una decisión: volver a caminar para encontrarse con la Virgen.
Los misachicos: cuando la fe se carga sobre los hombros
Este miércoles 23 de septiembre, la capital tucumana volvió a recibir una de las manifestaciones más conmovedoras de la religiosidad popular: la llegada de los tradicionales misachicos. Desde Esquina-El Porvenir, Quilmes, Pala Pala, Los Bulacio, Ranchillos, Alderetes, Lastenia, Banda del Río Salí y numerosas localidades del interior, cientos de peregrinos emprendieron el camino hacia la Basílica de Nuestra Señora de la Merced.
Algunos salieron cuando apenas comenzaba el día. Otros caminaron durante toda la tarde. Hubo quienes llegaron a caballo y quienes recorrieron kilómetros llevando sobre sus hombros las imágenes que sus familias veneran desde hace décadas. Entre bombos, flores, estandartes y banderas argentinas, los peregrinos fueron llegando al centro de San Miguel de Tucumán con el cansancio reflejado en sus rostros, pero también con la emoción de haber cumplido una vez más.

El misachico es una tradición religiosa profundamente arraigada en el Norte Argentino. Consiste en trasladar una imagen sagrada, muchas veces perteneciente a una familia y transmitida de generación en generación, desde su hogar hasta un templo o santuario. No se trata solamente de caminar. Detrás de cada imagen hay una historia. Detrás de cada peregrino, una promesa. Y detrás de cada promesa, una razón para agradecer o seguir esperando.
La Virgen de la Merced: una Madre para los tucumanos
Para miles de familias tucumanas, la Virgen de la Merced no es solamente una imagen religiosa.
Es la Madre a la que se le pide por la salud de un hijo, por el trabajo que falta, por el familiar que está lejos, por el enfermo que atraviesa días difíciles o por la paz de un hogar. Es también aquella a la que se vuelve para agradecer cuando las cosas mejoran.
Hay quienes llegan hasta su Basílica después de recorrer largas distancias. Otros se acercan en silencio, con un rosario entre las manos, una vela o una oración que guardan en lo más íntimo de su corazón. La devoción no distingue edades ni condiciones sociales. En las peregrinaciones caminan abuelos, padres, jóvenes y niños. Algunos cumplen una promesa personal; otros continúan una tradición familiar que comenzó mucho antes de que ellos nacieran.
Este año, las celebraciones se desarrollan bajo el lema “Con María de la Merced abrazamos a todos”, una invitación a vivir la fe desde la cercanía, la solidaridad y el encuentro entre las personas.
Belgrano, la Batalla de Tucumán y la Virgen Generala
La devoción a Nuestra Señora de la Merced está profundamente ligada a la historia argentina.
El 24 de septiembre de 1812, el Ejército del Norte, comandado por el general Manuel Belgrano, obtuvo una victoria decisiva frente a las fuerzas realistas en la Batalla de Tucumán.
La tradición histórica y religiosa recuerda que Belgrano había invocado la protección de la Virgen antes del enfrentamiento. Tras la victoria, el prócer le entregó su bastón de mando y la proclamó Generala de su Ejército.
Desde entonces, la imagen histórica de Nuestra Señora de la Merced ocupa un lugar singular en la memoria tucumana, como símbolo de la unión entre la fe popular y la lucha por la Independencia.
El bastón de mando, la banda argentina y los atributos militares que acompañan a la imagen recuerdan aquel vínculo con Belgrano y con los acontecimientos de 1812.
Por eso, cada 24 de septiembre, Tucumán no solamente celebra una festividad religiosa. También recuerda una de las jornadas fundamentales de su historia y el papel que desempeñó su pueblo en la construcción de la independencia argentina.
De Tucumán a Barcelona: una misma Virgen, una devoción que cruza el océano
La devoción a Nuestra Señora de la Merced no se limita a Tucumán ni a la Argentina.
Al otro lado del océano Atlántico, en Barcelona, España, la Virgen también ocupa un lugar central en la identidad religiosa y cultural de la ciudad.
Su historia está vinculada al nacimiento de la Orden de la Merced, fundada en Barcelona en 1218 con la misión de ayudar a liberar a los cristianos que permanecían cautivos. La Virgen fue declarada patrona del Obispado de Barcelona en 1868 y, en 2006, de la nueva Provincia Eclesiástica de Barcelona.
Cada 24 de septiembre, la ciudad catalana celebra la Festividad de La Mercè, una de sus grandes fiestas patronales. De esta manera, Tucumán y Barcelona comparten una fecha, una advocación mariana y una tradición que ha atravesado siglos y fronteras.
Mientras en Tucumán los misachicos llegan desde el interior provincial y los fieles acompañan a la Virgen Generala, Barcelona celebra a su patrona con manifestaciones religiosas y culturales. Dos ciudades separadas por miles de kilómetros, unidas por una misma devoción.
El pueblo tucumano vuelve a salir a las calles para acompañar a su Virgen
La celebración de este jueves 24 de septiembre tendrá su momento central durante la tarde, cuando la imagen histórica de Nuestra Señora de la Merced sea acompañada por los fieles en la tradicional procesión por las calles de San Miguel de Tucumán.
El programa oficial contempla el acto conmemorativo de la Batalla de Tucumán a las 16:30 en Plaza Belgrano, seguido por la procesión a las 17 y la misa central a las 18:30. La jornada culminará con el regreso de la imagen a la Basílica y la Misa del Peregrino, prevista para las 22.
Será nuevamente una oportunidad para que las familias tucumanas se reúnan alrededor de una tradición que forma parte de su historia y de su identidad.
Habrá oraciones, cantos, agradecimientos y pedidos. Habrá quienes participen por primera vez y quienes vuelvan a recorrer el mismo camino que caminaron sus padres y abuelos. Y estarán también los misachicos, esos peregrinos que llegaron desde lejos, con sus imágenes a cuestas, para cumplir la promesa de estar una vez más junto a su Virgen.
Una fe que se transmite de generación en generación
El 24 de septiembre tiene para Tucumán un significado que va más allá de un feriado provincial o de una celebración religiosa. Es una jornada en la que la memoria de Belgrano se encuentra con las tradiciones populares, en la que los recuerdos familiares vuelven a hacerse presentes y en la que miles de personas expresan públicamente su devoción.
Cada peregrino tiene su propia historia. Cada familia guarda sus motivos para agradecer. Cada imagen que llega desde el interior representa años de fe compartida. Y cuando la Virgen de la Merced salga nuevamente en procesión, Tucumán volverá a vivir una de sus tradiciones más profundas.
Porque para quienes la veneran, la Virgen Generala no es solamente parte de la historia de 1812.
Es también la Madre que acompaña las historias de hoy: las de quienes sufren, las de quienes esperan, las de quienes agradecen y las de quienes siguen caminando, año tras año, para encontrarse con ella.
Este 24 de septiembre, Tucumán vuelve a abrazar a su Virgen de la Merced. Y en cada paso de los peregrinos, en cada promesa cumplida y en cada oración, una tradición de más de dos siglos continúa viva en el corazón de su pueblo.