Reclamo frente al Palacio Municipal, tránsito complicado y una respuesta que encendió todavía más la polémica: desde el Ejecutivo de la Capital calificaron la manifestación como “agresiva y violenta”
La mañana arrancó con tensión frente al Palacio Municipal de San Miguel de Tucumán. Taxistas se concentraron para reclamar controles sobre los vehículos que trabajan mediante aplicaciones de transporte y exigir que se cumpla la normativa vigente. La protesta incluyó cortes y complicaciones en el tránsito en la zona de las calles 9 de Julio y La Madrid.
El reclamo volvió a poner sobre la mesa una discusión que lleva meses: qué reglas deben cumplir los taxis y qué requisitos deben respetar los vehículos que trabajan a través de las plataformas digitales.
Desde la Federación Nacional de Conductores de Taxis de Tucumán sostienen que el municipio no está realizando los controles que había comprometido. Julio Rodríguez, referente del sector, afirmó que los taxistas no pretenden impedir el funcionamiento de las aplicaciones, sino que reclaman que todos los prestadores compitan bajo las mismas condiciones.

Uno de los puntos cuestionados está relacionado con la antigüedad de los vehículos. Los taxistas denunciaron que existen automóviles de más de 20 años que estarían trabajando mediante aplicaciones, algo que, según su interpretación, no se ajustaría a las exigencias de la ordenanza 5.483.
Del reclamo al choque con el municipio
La protesta rápidamente escaló en tensión. Mientras los taxistas defendieron su derecho a manifestarse y negaron haber dispuesto el corte de calles, desde la Municipalidad cuestionaron duramente la modalidad elegida para llevar adelante el reclamo.
La secretaria de Gobierno, Camila Giuliano, sostuvo que la Municipalidad está trabajando tanto sobre los taxis como sobre las plataformas digitales y aseguró que existen actuaciones administrativas contra aquellas que no cumplen con las disposiciones vigentes.
Pero fue el secretario de Movilidad Urbana, Carlos Arnedo, quien elevó el tono de la respuesta oficial. “Es una reacción agresiva y violenta de un mínimo grupo”, afirmó el funcionario al referirse a la protesta frente al Palacio Municipal. Según explicó, el municipio viene profundizando los controles sobre los taxis, entre ellos los operativos destinados a detectar presuntos sobrecobros y posibles irregularidades en los relojes.
Desde el Ejecutivo capitalino también cuestionaron los ruidos y la intención de algunos manifestantes de ingresar al edificio municipal. Giuliano aseguró que se había ofrecido recibir a una representación reducida del sector, pero que el diálogo se complicó durante la protesta.
Las apps también están en la mira
La Municipalidad sostiene que el conflicto no puede reducirse a una supuesta falta de controles sobre Uber y otras plataformas.
Según explicaron Giuliano y Arnedo, el municipio inició procedimientos administrativos contra plataformas que presuntamente incumplen la normativa y trabaja en la creación de un padrón municipal de aplicaciones de transporte, que permitiría identificar a las empresas que operan en la ciudad y avanzar con los controles correspondientes.
El Ejecutivo también aseguró que los controles alcanzan a los propios taxistas y que, ante irregularidades comprobadas, pueden aplicarse sanciones e incluso suspensiones de licencias.
Una pelea que está lejos de terminar
El conflicto deja expuestas dos posiciones. Por un lado, los taxistas reclaman igualdad de condiciones, controles sobre las aplicaciones y el cumplimiento de la ordenanza. Por otro, el municipio afirma que está fiscalizando tanto a taxis como a plataformas y que el reclamo de los trabajadores también incluye pedidos de modificación de determinados artículos de la normativa, algo que debería discutirse en el Concejo Deliberante.
Mientras tanto, en las calles quedó la postal de una protesta que volvió a poner al transporte de pasajeros en el centro de la escena política de la Capital: taxistas reclamando frente al municipio, calles complicadas y un Ejecutivo que respondió acusando a un sector de haber convertido el reclamo en una protesta “agresiva y violenta”.
La discusión por las aplicaciones, lejos de apagarse, suma así un nuevo capítulo.