Cloacas desbordadas, olor y abandono en Tucumán: la postal que vuelve a poner a la SAT en el centro de las críticas. Video

Vecinos del Barrio Policial, en Tafí Viejo, denuncian que desde hace años sufren derrames cloacales que se repiten una y otra vez. Aseguran que las reparaciones son apenas “parches” que duran pocos días y reclaman respuestas a la Sociedad Aguas del Tucumán y a su titular, Marcelo Caponio

El agua que no llega. Las cloacas que rebalsan. El olor nauseabundo que se instala en las calles. Y una reparación que, según los vecinos, dura apenas unos días antes de que el problema vuelva a aparecer.

Esa es la realidad que denuncian habitantes del Barrio Policial, Manzana N, a la altura de República del Líbano 1700, en Tafí Viejo, quienes se comunicaron con la redacción de SIN CODIGO TUCUMÁN para expresar su indignación por un problema que, aseguran, lleva años sin una solución definitiva.

La postal es difícil de disimular: líquidos cloacales derramados en la vía pública, malos olores, agua estancada y vecinos obligados a convivir con residuos que deberían estar contenidos dentro de una red sanitaria.

“Estamos hartos de vivir en la inmundicia. Los derrames cloacales son permanentes, hasta tal punto que hasta renacuajos hay”, relató una de las vecinas afectadas.

Otra vecina describió una situación cotidiana que preocupa especialmente a las familias: “No podemos vivir en el medio de la caca. Acá hay niños que salen a jugar, perros y además es un peligro al cruzar la calle ante la posibilidad de resbalar y caer”.

El parche como solución permanente

Según los testimonios recogidos por este medio, el problema no es nuevo. Los vecinos sostienen que ante cada reclamo la respuesta consiste en una intervención puntual sobre la cañería, pero que el inconveniente reaparece poco después. “Vienen, arreglan y a los 15 días estamos nuevamente igual”, aseguran.

El interrogante que queda planteado es inevitable: ¿cuántas veces hay que reparar el mismo problema para entender que quizás no alcanza con reparar el síntoma y que hace falta solucionar la causa?

La propia SAT anunció durante 2025 obras destinadas a renovar colectores cloacales en distintos sectores de San Miguel de Tucumán. En agosto de 2026, además, la empresa informó un operativo en Villa Alem para atender 42 desbordes cloacales y 27 fugas de agua potable, con recambio de colectoras y cañerías.

Es decir, el problema de la infraestructura sanitaria no parece circunscribirse a una esquina o a un barrio.

Agua que falta, cloacas que rebalsan

La discusión de fondo excede al Barrio Policial. Tucumán arrastra desde hace años dificultades vinculadas con el abastecimiento de agua potable y con una infraestructura cloacal que requiere renovación y ampliación. Incluso documentos oficiales de planificación han identificado históricamente la necesidad de ampliar los sistemas de agua y saneamiento y extender las redes cloacales a sectores que carecen de ellas.

Mientras tanto, los vecinos siguen esperando. “Hay barrios donde falta agua, las cloacas están reventadas y hay olor a podrido. ¿Por qué sigue estando Caponio?”, planteó otra vecina, cuestionando la continuidad del funcionario al frente de la SAT.

Otra de las críticas apuntó directamente al gobernador Osvaldo Jaldo y a su decisión de mantener a Caponio en el organismo. “Esto parece un capricho de Jaldo mantener a un inepto como Caponio que lleva años en la SAT y no soluciona nada. Son todos anuncios”, expresó.

Se trata de una valoración de los vecinos y no de una conclusión independiente de este medio. Pero el reclamo plantea una pregunta política y de gestión que difícilmente pueda esquivarse: si un servicio esencial continúa generando reclamos por falta de agua y desbordes cloacales, ¿qué resultados concretos está obteniendo el Estado?

Un problema que también es sanitario

No se trata solamente de una cuestión estética ni de una molestia por el olor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que un saneamiento deficiente está asociado con enfermedades transmitidas por agua contaminada y residuos, mientras que las aguas estancadas pueden favorecer la proliferación de mosquitos vectores de enfermedades como el dengue.

Por eso, la preocupación de los vecinos adquiere otra dimensión cuando denuncian la presencia permanente de mosquitos justamente cuando comienza la temporada de mayor temperatura.

“Hay mosquitos permanentemente y ya vienen los calores. Se supone que hay que combatir el dengue”, remarcaron.

La combinación de líquidos cloacales, agua estancada, malos olores y circulación de niños y animales domésticos convierte al reclamo en algo más que una pelea entre vecinos y una empresa estatal. Es un problema de infraestructura, higiene urbana y prevención sanitaria.

¿Dónde está el Estado presente?

La SAT sostiene que está ejecutando obras para recuperar infraestructura y mejorar el servicio. En febrero de este año, Caponio también defendió un aumento tarifario del 12% y afirmó que lo recaudado se reinvierte en obras.

El gobernador Jaldo, por su parte, respaldó públicamente al titular de la SAT durante un acto realizado en mayo. Pero en la calle, la discusión se mide de otra manera. Se mide abriendo la canilla. Se mide caminando por una calle sin pisar líquidos cloacales. Se mide pudiendo dejar que los chicos jueguen afuera sin temor. Y se mide, sencillamente, por la ausencia de olor a cloaca frente a la propia casa.

El Barrio Policial vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que Tucumán viene repitiendo desde hace demasiado tiempo: ¿Está funcionando realmente el Estado presente si los vecinos tienen que convivir durante años con agua que falta y cloacas que rebalsan?

Porque anunciar obras puede ser parte de una gestión. Pero para el vecino que tiene la cloaca desbordada frente a su casa, la obra empieza cuando el problema deja de aparecer.

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