El senador nacional, Juan Manzur, volvió a cargar contra el gobernador Osvaldo Jaldo y habló de una dirigencia peronista “secuestrada” por el poder. “Si te veo en una foto con él, te corro, te quito esto”, afirmó al describir las presuntas presiones sobre dirigentes del PJ tucumano
La interna del peronismo tucumano volvió a subir varios grados de temperatura. En medio de una pelea política que desde hace tiempo enfrenta al senador nacional y exgobernador Juan Manzur con el actual gobernador Osvaldo Jaldo, Manzur lanzó una de sus acusaciones más duras: aseguró que buena parte de la dirigencia peronista de Tucumán vive bajo amenazas y presiones políticas.
“Todo el mundo sabe que gran parte del peronismo de Tucumán está amenazado, sufren apriete, todo el mundo sabe lo que hoy están pasando”, sostuvo Manzur al ser consultado sobre su relación con Jaldo.
Y fue todavía más directo al describir, según su versión, el mecanismo de presión que sufrirían dirigentes del justicialismo. “Si te veo en una foto con él, te corro, te quito esto”, afirmó.
“Los secuestrados son los dirigentes; los secuestradores, los que tienen el poder”
Manzur eligió una definición particularmente fuerte para graficar su mirada sobre la situación interna del PJ tucumano.
“Quiero que se entienda bien el término: yo estoy de acuerdo con los secuestrados del peronismo, que es la dirigencia. Con los que no estoy de acuerdo y estoy molesto es con los secuestradores, con los que tienen el poder de decisión”, expresó.
La frase fue una clara alusión al poder político que, según Manzur, ejerce el sector que actualmente conduce el peronismo desde el Gobierno provincial.
Para el exgobernador, ese tipo de prácticas son incompatibles con la tradición partidaria. “Son cosas que no se pueden hacer en política. Y mucho menos en un espacio político amplio, deliberativo, democrático como es el peronismo”, remarcó.
Manzur separó a la dirigencia de quienes toman las decisiones
El senador también buscó dejar en claro que su enfrentamiento no apunta contra los dirigentes y militantes que, según su interpretación, se encuentran condicionados por el poder.
“La dirigencia, los compañeros, las compañeras, ellos no tienen la culpa de lo que está pasando”, sostuvo.
Y volvió a apuntar contra quienes ocupan lugares de decisión dentro del esquema de poder provincial.
“Acá los que tienen la culpa son los responsables (del poder) y eso es lo que en algún momento van a tener que darnos las explicaciones”, afirmó.
Una interna que no da tregua
Las declaraciones de Manzur se producen en un escenario de creciente tensión dentro del peronismo tucumano. La relación entre el actual gobernador y su antecesor se encuentra atravesada por diferencias políticas que exceden largamente una disputa personal y que tienen como telón de fondo el control del PJ, el armado opositor y el futuro electoral de Tucumán.
Jaldo construyó en los últimos años un esquema propio de poder dentro del peronismo provincial, mientras Manzur mantiene su estructura política (con apoyo del kirchnerismo) y busca conservar protagonismo en la discusión interna.
La pelea también tiene una mirada puesta en 2027, cuando Tucumán volverá a elegir gobernador.
En ese escenario, cada foto, cada acercamiento y cada gesto adquieren un significado político. Y precisamente sobre esas fotos habló Manzur: según su denuncia, algunos dirigentes evitarían mostrarse junto a determinados sectores por temor a perder espacios, cargos o beneficios.
La acusación es de enorme gravedad política y coloca nuevamente al peronismo tucumano frente a una pregunta incómoda: ¿hay libertad para que sus dirigentes se muevan políticamente por fuera del esquema de poder provincial?
Por ahora, Manzur dejó planteada su respuesta. Y volvió a encender una interna que, lejos de apagarse, parece entrar en una etapa todavía más áspera.