En las elecciones para gobernador de la provincia podría haber tres propuestas: peronismo dialoguista, mileísmo puro y antimileísmo
Por Enzo Perea para SIN CODIGO TUCUMÁN
Tucumán, Cuna de la Independencia, se encamina a ser el escenario del experimento político más disruptivo de la era Milei: la posibilidad real de que la nave insignia del peronismo del Norte Grande sea gobernada, por primera vez en su historia reciente, por una fuerza de signo libertario.
Históricamente, el Partido Justicialista local entendió que la interna es solo folklore. Sin embargo, la brecha de hoy difiere sustancialmente de las disputas entre Juan Manzur y Osvaldo Jaldo en 2021 o 2023. Aquella era una batalla con caja nacional y liderazgos claros. En el escenario actual, con un PJ Nacional acéfalo y un Gobierno Central libertario, el tablero saltó por los aires, al menos por ahora.
El tablero tucumano
Peronismo dialoguista: Con el gobernador Osvaldo Jaldo a la cabeza. Pragmático y gestor. Diálogo con la Nación. Apoyo a la reelección.
Oposición antiMilei: Encabezado por Juan Manzur. Discurso ideológico. Sin caja territorial.
Mileismo: Representado por La Libertad Avanza con Lisandro Catalán. La tracción del Presidente Milei. Fricción interna.
La paradoja de Jaldo y el “factor Manzur”
El actual gobernador entiende la política desde el pragmatismo más puro: sin la caja ni los recursos de la Casa Rosada, la gobernabilidad es una quimera. Jaldo ha sabido construir un perfil de peronista de pura cepa con modales libertarios, una mezcla que cae bien en el electorado independiente local.
Del otro lado, Manzur resolvió plantar bandera en el polo opuesto, jugando la carta del anti-mileísmo visceral. La estrategia plantea interrogantes:
El costo del dogma: El electorado opositor a Milei difícilmente vea en Jaldo una opción representativa. No obstante, un discurso intransigente corre el riesgo de estrellarse si la microeconomía se estabiliza y el consumo muestra señales de reactivación.
El margen de negociación: Manzur aspira a conservar cuotas de poder. Con la fórmula gubernamental cerrada para la reelección (Jaldo-Acevedo) y las bancas nacionales condicionadas a la lealtad que requiere el Poder Ejecutivo provincial, el margen de maniobra del exgobernador se estrecha.
El efecto residual: Aun si la imagen negativa le impide ganar a Manzur, conserva la capacidad de restarle votos decisivos al oficialismo.
El reto libertario: la marca por sobre la estructura
En el bando libertario, Lisandro Catalán busca consolidarse como el articulador del espacio en Tucumán. Su mayor desafío estriba en la falta de armado territorial propio y los roces con otros sectores afines -las fricciones con Mariano Campero, el pragmatismo personalista de Ricardo Bussi, y el portazo que acaba de dar el partido CREO-.
LLA tiene una dependencia directa del desempeño de Javier Milei. Además, el elector vota la marca Milei independientemente de los nombres que aparezcan en las listas.
Si las variables económicas -control de la inflación y actividad comercial- juegan a favor de Balcarce 50, la boleta de LLA podría imponerse en los urnas tucumanas sin importar la notoriedad de los nombres locales.
La batalla decisiva por San Miguel de Tucumán
El capítulo aparte de esta trama se escribirá en la Capital. Rossana Chahla enfrenta una gestión sometida al escrutinio del electorado y al recelo sistemático de los propios caciques del PJ, a lo que se suma el exintendente Germán Alfaro, confeso enemigo de la Jefa Municipal.
Chahla cuenta con el apoyo incondicional de Jaldo, aunque es resistida por muchos líderes del peronismo de la capital. La intendente apuesta a su gestión y la valoración del electorado.
Sin el blindaje total del aparato partidario en el territorio capitalino, la posibilidad de un corte de boleta selectivo expone las vulnerabilidades de la conducción actual, otorgando ventaja a la ola violeta en el principal distrito electoral de la provincia.
La novela política de la provincia entra en una etapa de definición. En el cruce entre la interna feroz del PJ y el arrastre nacional de Milei, Tucumán se alista para determinar si continúa bajo la hegemonía del peronismo o si inaugura una nueva época tiñéndose de violeta.