“Si querés resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. La máxima atribuida a Einstein resuena en Tucumán desde hace cuatro décadas con la fuerza de un diagnóstico no atendido
Por la redacción de SIN CODIGO
Elección tras elección, la oferta electoral reedita los mismos apellidos, los mismos eslóganes caducos y las mismas disputas de comité.
Existe una desconexión metodológica en la dirigencia local. Operan bajo el supuesto de que la opinión pública se moldea a través del consumo tradicional de medios informativos, omitiendo que la penetración de la conectividad y las redes sociales alteró los flujos de comunicación. La construcción de legitimidad basada en el acarreo territorial coexiste hoy con un electorado que contrasta el discurso oficialista u opositor con su realidad cotidiana inmediata: transporte, seguridad, precios e infraestructura urbana.
El Peronismo: 40 años de hegemonía e interna permanente
Con la sola excepción del período 1995-1999 (gobernado por Fuerza Republicana), el Partido Justicialista administra la provincia desde la restitución democrática de 1983. Esta continuidad coloca la responsabilidad de la situación socioeconómica de Tucumán sobre el oficialismo local, que oscila entre el ejercicio del poder y la escenificación periódica de sus fricciones internas.
El frente Manzur-Jaldo
Juan Manzur: Tras desempeñarse como Ministro de Salud, Vicegobernador (dos períodos), Gobernador (dos períodos), Jefe de Gabinete Nacional y su vigencia en el Senado, sus movimientos para disputar, nuevamente, el Poder Ejecutivo reflejan la resistencia de los liderazgos tradicionales a la transición generacional.
Osvaldo Jaldo: En su rol de Gobernador, adoptó una postura de alineamiento pragmático con la Administración de Javier Milei, argumentando la necesidad de garantizar las transferencias de recursos y la gobernabilidad provincial.
El enfrentamiento retórico —con acusaciones cruzadas de traición o pactos externos— suele anteceder a instancias de reordenamiento pragmático. La fijación del calendario electoral provinciales para mayo de 2027 reabre el interrogante sobre si el peronismo irá dividido o apelará nuevamente a la unidad como herramienta de retención del poder.
La Oposición: Fragmentación y la emergencia de LLA
La oposición tradicional en Tucumán (articulada históricamente en torno al radicalismo, Fuerza Republicana, PRO y otros partidos provinciales) ha mostrado dificultades sistemáticas para consolidar una alternativa competitiva, afectadas por personalismos y fisuras internas en momentos decisivos.
Dirigentes tradicionales ven disputado su espacio de representación ante la irrupción de nuevas opciones políticas como La Libertad Avanza (LLA). Registra una penetración directa alineada con la dinámica nacional, posicionándose como la principal fuerza de cambio en el electorado. No obstante, enfrenta desafíos estructurales como la construcción de cuadros territoriales propios, la falta de conocimiento masivo de algunos candidatos y la gestión de alianzas con figuras del radicalismo o del liberalismo local sin reproducir las dinámicas de fragmentación previas.
Perspectiva electoral
El escenario de cara a los próximos comicios plantea un dilema estructural para la provincia: la continuidad de las dinámicas políticas hegemónicas o la consolidación de un esquema renovado dentro del marco democrático.
La decisión recaerá en la capacidad del electorado para definir entre la oferta tradicional y los nuevos proyectos que emergen. Entre lo viejo conocido o lo nuevo por conocer.