Máximo Kirchner habló frente a la militancia durante el evento. Advirtieron sobre los riesgos de la violencia política en la Argentina
A cuatro años del ataque contra al ex vicepresidente, la militancia peronista volvió a concentrarse este martes frente al edificio de San José 1111, en el barrio porteño de Recoleta, donde Cristina Kirchner cumple la condena de la causa Vialidad. Allí, Máximo Kirchner encabezó un acto para reivindicar la figura de la ex presidente y leyó ante los presentes un saludo que ella misma le hizo llegar minutos antes de bajar a hablar: “Un abrazo grande, que sean fuertes y gracias por estar hoy acá”, trasladó el diputado, que aclaró de entrada que sabía que el público hubiese preferido escucharla a ella. En el cierre, Cristina K salió al balcón y saludó a la militancia.
El dirigente, que fue el único orador de la jornada convocada por el Partido Justicialista (PJ), agradeció a “cada amigo, amiga, compañero, compañera, argentino, argentina” que mostró solidaridad durante estos cuatro años, más allá de la posición política de cada uno. También, reconoció a los partidos que firmaron el documento difundido en el marco del aniversario, aunque no ahorró ironía al respecto: “Si ustedes supieran la cantidad de miserias que hay en la política”, lanzó, entre aplausos.
El repaso de Máximo Kirchner volvió al 1 de septiembre de 2022, cuando Cristina Kirchner volvía del Senado a su domicilio tras una reunión con representantes de Petronas por Vaca Muerta y el gas licuado. Según describió, esos días habían estado marcados por “un hostigamiento permanente” hacia la ex mandataria, al punto de recordar el episodio de unas vallas colocadas esa mañana y retiradas horas después. En ese contexto, apuntó contra el Poder Judicial a los que acusó de haber tratado a la ex presidente “como una verdadera mierda humana”, en sus palabras, para preparar el terreno antes del ataque.
El diputado recordó que, tras conocerse el fallo del intento de magnicidio, hubo quienes sostuvieron que el arma usada era “un objeto brilloso, chiquitito” y no una pistola, hasta que las imágenes del hecho terminaron por desmentir esa versión.
El acto se desarrolló sin invitaciones formales, bajo la consigna de que “el que quiera puede venir”, según indicaron desde el entorno de la familia Kirchner. El gobernador bonaerense Axel Kicillof no fue convocado ni participó de la organización, en un vínculo con el sector cristinista que continúa limitado a acuerdos políticos y electorales puntuales.