Un video viralizado en redes sociales vuelve a poner en evidencia el peligro extremo de la conducción con alcohol en sangre y la vulnerabilidad de los agentes de tránsito que arriesgan su vida para proteger a la comunidad
Las imágenes difundidas recientemente en redes sociales por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, vuelven a encender las alarmas sobre una problemática estructural de la seguridad vial: la irresponsabilidad de quienes deciden ponerse al frente de un volante tras haber consumido bebidas alcohólicas.
La delgada línea entre la negligencia y la conducta criminal
Este viernes por la noche, agentes de Tránsito de la Municipalidad capitalina realizaron controles de alcoholemia a conductores. En un momento, se evidencia no solo el incumplimiento flagrante de las leyes de tránsito, sino una auténtica conducta temeraria.
Atropellar a un agente de seguridad o de tránsito mientras cumple con su deber en un punto de control trasciende la categoría de “accidente”: se convierte en un acto de agresión violenta contra la autoridad y la vida humana. Además, se secuestraron 18 vehículos por alcoholemia positiva.
Los inspectores y policías desplegados en los operativos de control trabajan sobre la banquina y la calzada exponiendo su integridad física de manera continua. La falta de reflejos y la alteración de la percepción espacio-temporal provocadas por el alcohol convierten a cualquier vehículo en un arma letal para quienes velan por la seguridad de la ciudadanía.
La urgencia del “Alcohol Cero” y la efectividad de los controles
Los datos técnicos de la seguridad vial son contundentes respecto a los efectos del alcohol en la conducción:
Pérdida de reflejos: Disminuye drásticamente la capacidad de reacción ante un imprevisto o ante la señalización de un puesto de control.
Falsa sensación de seguridad: Altera la evaluación del peligro, propiciando excesos de velocidad y maniobras imprudentes.
Visión reducida: Se pierde el campo de visión periférico (efecto túnel), lo que dificulta advertir la presencia de peatones y agentes.
El rol del periodismo y la conciencia ciudadana
Los operativos de alcoholemia no tienen un fin recaudatorio; su objetivo central es la prevención y la salvaguarda de vidas. Divulgar este tipo de conductas temerarias no busca solo informar sobre un hecho violento, sino concientizar a la sociedad sobre una regla inequívoca: si se consume alcohol, no se debe conducir bajo ninguna circunstancia.
La tolerancia debe ser cero y las sanciones ante agresiones contra el personal de control deben aplicarse con el mayor rigor de la ley.