“Argentina me abrazó”: a los 24 años, Elisa llegó de Angola sin hablar español y hoy recibe bebés en el Hospital San Felipe

Se recibió de obstetra en la UNLP y hace la residencia en San Nicolás. Su historia de fe, estudio y pertenencia se hizo viral tras el Mundial 2022

Llegó con 12 años, una valija, una amiga y apenas unas palabras en español. Hoy, con 24, Elisa es Licenciada en Obstetricia por la Universidad Nacional de La Plata y está terminando su residencia en el Hospital San Felipe, de San Nicolás. Es la profesional que recibe a los bebés en la guardia y también la vecina a la que las mamás paran en la calle para mostrarle cómo crecieron los chicos que ayudó a traer al mundo.

Su historia, publicada en redes, se viralizó en medio del debate por la imagen del país tras el Mundial. Y puso en palabras algo que muchos migrantes repiten: hay patrias en las que uno nace y patrias que te abrazan.

Elisa nació y se crió en Angola. En 2014 llegó a Argentina sin dominar el idioma y con el desafío de revalidar el secundario, porque por entonces no existía convenio directo entre ambos países.

Las primeras semanas fueron duras. Se instaló en Quilmes y encontró sostén en su fe cristiana. Durante seis años colaboró como voluntaria en un hogar de niños.

“Los niños se transformaron en una familia para mí porque vivíamos con valores; los vi crecer, los vi reír, los vi llorar. Cada vez que volvía de la facultad sabía que tenía un lugar para volver y esta era mi casa”, recuerda.

Su rutina tenía un escenario fijo: 45 minutos del tren Roca, entre Quilmes y La Plata, con los apuntes abiertos sobre las rodillas. Así se recibió de Licenciada en Obstetricia en la UNLP.

“Es uno de los regalos más grandes que Argentina me dio. Poder formarme y hacer la residencia de manera gratuita es un privilegio enorme. No sé si en otros países existe un sistema que apueste tanto por la formación sin importar de dónde viene una persona”, afirma. Viene de una familia de bajos recursos.

“Mi profesión al servicio de su gente”

Tras recibirse, armó los bolsos y se mudó al Norte bonaerense. En septiembre arranca su tercer y último año de residencia en el Hospital San Felipe.

“Amo acompañar a las mujeres durante el embarazo y en el momento de traer un hijo al mundo. Siento que Argentina no solo me dio una profesión, sino también la oportunidad de poner esa profesión al servicio de su gente”, dice.

En una ciudad chica como San Nicolás los reconocimientos llegan a la salida del súper. Algunas mujeres le presentan a sus hijos. Otras la invitan a bautismos y baby showers. Muchas le escribieron cuando contó su historia en redes.

“En el día a día uno corre de un lado para otro y no siempre toma dimensión de lo que hace. Después aparecen esas familias y entendés que el trabajo deja huellas”.

La camiseta que selló la pertenencia

Elisa también se pronunció cuando se habló de una supuesta “campaña anti-Argentina” tras la final del Mundial contra España.

“No es justo definir a 40 millones de personas por las acciones de unos pocos. Quienes venimos de afuera tenemos una mirada muy clara de cómo nos trataron, y en mi caso la experiencia fue de una generosidad enorme, desde las compañeras de la facultad que se sentaban a explicarme los textos difíciles hasta la gente del hospital”, señala.

Para ella, el momento en que sintió que ya pertenecía fue en diciembre de 2022. Se compró la camiseta, el pañuelo y la corneta. Vio la final contra Francia gritando con los chicos del hogar donde era voluntaria. “Ahí sentí que estaba celebrando el triunfo del país que me había adoptado como una más”.

A 12 años de aquella llegada, ya adoptó el “che”, el mate para estudiar y la merienda. Los fines de semana, en cambio, cocina platos típicos angoleños para sus amigos argentinos.

“Yo nací en Angola y allá están mis raíces, pero Argentina me dio la oportunidad de convertirme en la mujer y la profesional que soy hoy. Aprendí que no siempre tenés que nacer en un lugar para sentirlo propio”.

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