Jorge Messi murió a los 68 años en Rosario, pero detrás de la noticia queda una historia mucho más profunda: la del padre que acompañó a Lionel desde sus primeros pasos en las canchas de Rosario y que tomó decisiones fundamentales para que aquel niño que soñaba con ser futbolista pudiera convertirse en una leyenda mundial.
Durante casi tres décadas, Jorge permaneció detrás de escena. Fue padre, consejero, representante y, con el crecimiento de la marca Messi, el responsable de construir una estructura que permitió que Lionel pudiera concentrarse principalmente en lo que mejor sabía hacer: jugar al fútbol.
Su historia comenzó mucho antes de Barcelona. Jorge había jugado como mediocampista en las inferiores de Newell’s Old Boys, pero dejó sus propios sueños futbolísticos cuando tuvo que cumplir con el servicio militar. Más tarde formó una familia con Celia Cuccittini y trabajó en distintos empleos hasta ingresar a Acindar, donde llegó a ocupar un puesto gerencial.
Pero su vida cambió definitivamente con la llegada de Lionel.
Desde que Leo era un niño, Jorge era una presencia constante al costado de las canchas de Rosario. Lo acompañaba en los entrenamientos, seguía sus partidos y fue uno de los primeros en comprender que aquel pequeño tenía condiciones diferentes.
Cuando Lionel comenzó a destacarse en las inferiores de Newell’s, apareció uno de los primeros grandes desafíos: necesitaba un tratamiento hormonal para completar su desarrollo. La familia intentó conseguir ayuda en Argentina, pero las dificultades económicas y la falta de respuestas llevaron a Jorge a buscar alternativas.
Incluso llevó a su hijo a probarse en River Plate. Sin embargo, las negociaciones no prosperaron y la familia terminó mirando hacia Europa.
A los 13 años cambió la historia
En 2000, cuando Lionel tenía apenas 13 años, Jorge tomó una de las decisiones más trascendentales de su vida: viajar con su hijo a Barcelona para intentar que el club catalán apostara por aquel joven rosarino.
La adaptación no fue sencilla. Lionel era un niño lejos de su país, sus hermanos y sus amigos. Parte de la familia regresó a Rosario, pero Jorge decidió quedarse junto a él.
Fue entonces cuando padre e hijo atravesaron juntos algunos de los momentos más difíciles de sus vidas.
Años después, Lionel recordó aquellos días y contó que su padre le preguntó si quería continuar en Barcelona o regresar a Argentina.
“¿Querés seguir o nos volvemos?”, le preguntó Jorge.
Lionel decidió quedarse. Y Jorge se quedó con él.
Aquel gesto terminó siendo una de las piedras fundamentales de una carrera que pocos años después cambiaría para siempre la historia del fútbol.
El padre que también se convirtió en representante
Con el crecimiento de Lionel, Jorge fue asumiendo nuevas responsabilidades. Dejó de ser solamente el padre que acompañaba a su hijo y comenzó a involucrarse cada vez más en sus asuntos profesionales.
Participó en negociaciones, contratos y decisiones vinculadas con la carrera del futbolista y terminó convirtiéndose en su representante.
Sin embargo, siempre mantuvo un perfil extremadamente bajo. Mientras Lionel aparecía en las tapas de los diarios de todo el mundo, Jorge prefería permanecer detrás de las cámaras.
Su presencia era constante, pero silenciosa.
Estuvo en los grandes momentos de Barcelona, acompañó a Lionel durante sus años en la Selección argentina y también tuvo un papel importante en sus posteriores etapas en París Saint-Germain e Inter Miami.
Con el paso de los años, además, construyó un equipo profesional para administrar los múltiples negocios y propuestas comerciales que comenzaron a llegar alrededor de la figura de Messi.
La dimensión de Lionel había dejado de ser solamente futbolística. Su nombre se había convertido en una marca global, con acuerdos comerciales, proyectos empresariales y contratos millonarios. Jorge fue una de las personas encargadas de organizar ese universo y proteger a su hijo del enorme impacto de la fama.
Siempre detrás de escena
Jorge concedió muy pocas entrevistas durante su vida. No buscó protagonismo y evitó convertirse en una celebridad por ser el padre del futbolista más famoso del mundo.
Su filosofía parecía clara: Lionel debía ser la figura.
Mientras el crack rosarino acumulaba títulos, récords y premios individuales, su padre permanecía detrás de escena, interviniendo cuando era necesario y manteniendo una distancia prudente de los flashes.
También estuvo presente durante los momentos más difíciles de la carrera de su hijo. Las derrotas con la Selección, las críticas, las frustraciones y las situaciones extradeportivas encontraron siempre a Jorge como uno de los principales respaldos de Lionel.
El último gran proyecto
En 2023, Jorge también participó activamente en las negociaciones que terminaron llevando a Lionel al Inter Miami.
Después de su salida del Paris Saint-Germain, el entorno de Messi evaluó distintas alternativas. La posibilidad de regresar a Barcelona no prosperó y también apareció una oferta millonaria desde Arabia Saudita.
Pero Lionel buscaba otra cosa.
“Si hubiese sido una cuestión de dinero me habría ido a Arabia Saudita”, explicó posteriormente el propio Messi.
La elección fue Estados Unidos y Jorge volvió a estar detrás de la negociación.
Lionel llegó al Inter Miami con 36 años y encontró allí una nueva etapa de su vida, más familiar y alejada de algunas de las presiones que había vivido durante sus años en Europa.
Una vida dedicada a Lionel
Jorge Messi no marcó goles ni levantó la Copa del Mundo. No recibió Balones de Oro ni fue ovacionado por miles de personas en un estadio.
Pero estuvo allí.
Estuvo cuando Lionel era un niño que corría detrás de una pelota en Rosario. Estuvo cuando necesitaba un tratamiento para crecer. Estuvo cuando viajó solo con 13 años a Barcelona. Estuvo cuando tuvo dudas y cuando llegaron las primeras grandes victorias.
Y también estuvo cuando el mundo entero comenzó a llamar a su hijo “el mejor”.
La historia de Lionel Messi pertenece al futbolista que conquistó todos los títulos posibles, pero detrás de ese recorrido hubo una familia que sostuvo cada paso. Y dentro de ella, Jorge ocupó un lugar imposible de reemplazar.
El padre que dejó su vida en Rosario para acompañar el sueño de su hijo murió este viernes en la misma ciudad donde todo comenzó.
Jorge Messi se fue sin haber buscado nunca el protagonismo.
Pero su huella quedó para siempre en la historia del mejor futbolista de una generación.