La cantante británica Bonnie Tyler, una de las artistas más icónicas del pop y el rock internacional, falleció de manera inesperada la noche del miércoles en un hospital de Portugal, a los 75 años de edad, según confirmó su familia en un comunicado publicado en sus redes sociales. “Bonnie falleció a causa de la enfermedad por la que la estaban tratando.
Su familia y su equipo están desconsolados y piden privacidad para afrontar esta tragedia”, expresaron sus allegados. La artista residía desde hacía años en el Algarve portugués, donde fue internada de urgencia en mayo pasado para una operación intestinal que requirió inducirla en coma y mantenerla en terapia intensiva.
Aunque semanas atrás se había informado una evolución alentadora y la esperanza de recuperación, su estado se agravó súbitamente. Por este motivo había cancelado su gira de verano, con la intención de retomar los escenarios hacia fines de año.
Una voz única que cruzó generaciones
Nacida como Gaynor Hopkins en Neath, Gales, en 1951, su sello inconfundible esa voz rasgada y potente surgió de manera accidental: tras extirparle nódulos en las cuerdas vocales a fines de los años 70, no cumplió con el reposo absoluto recomendado y ese tono pasó a ser su marca personal. Comenzó su carrera en clubes locales hasta que fue descubierta en 1975. Un año después llegó su primer éxito masivo con Lost in France, y en 1978 It’s a Heartache la llevó a la fama mundial una canción que años después se convirtió también en un clásico entre hinchas argentinos en las canchas.
Su consagración definitiva llegó en 1983 de la mano del productor Jim Steinman, quien le compuso Total Eclipse of the Heart, tema que la convirtió en estrella global y que a principios de 2026 superó los mil millones de reproducciones en Spotify. A este éxito siguieron otros clásicos como Holding Out for a Hero, incluido en la banda sonora de la película Footloose.
A lo largo de casi 50 años de carrera editó 18 álbumes de estudio, obtuvo tres nominaciones a los premios Grammy y otras tres a los Brit Awards, y en 2022 fue distinguida con la Orden del Imperio Británico por su aporte a la música. También representó al Reino Unido en el festival de Eurovisión de 2013. En sus últimas entrevistas se definía como “una chica de clase obrera, con una vida muy normal”: casada desde 1973 con Robert Sullivan, conservó su sencillez pese a la fama y reconoció que no recibió regalías importantes por su canción más célebre, de la que no era autora.
