Tucumán 2027: la campaña ya empezó y el peronismo se juega su continuidad en el poder

Jaldo confirmó que buscará la reelección junto a Miguel Acevedo y dio por descontado que las elecciones serán en mayo de 2027. Con esa sola definición aceleró todos los tiempos políticos. Ahora comienza una carrera donde el principal rival del oficialismo podría estar dentro del propio PJ

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Jaldo confirmó que buscará la reelección junto a Miguel Acevedo y dio por descontado que las elecciones serán en mayo de 2027. Con esa sola definición aceleró todos los tiempos políticos. Ahora comienza una carrera donde el principal rival del oficialismo podría estar dentro del propio PJ

Por Enzo Perea. SIN CODIGO

La política tucumana dejó de especular. La campaña electoral ya comenzó. No se trata de una opinión sino de un hecho político. Fue el propio gobernador Osvaldo Jaldo quien este viernes terminó de oficializar lo que muchos intuían: buscará la reelección junto al vicegobernador Miguel Acevedo, repitiendo la fórmula del Partido Justicialista.

Con esa declaración dejó otra definición que no pasó inadvertida: aseguró que los tucumanos votarán en mayo de 2027. Es decir, dentro de apenas once meses la provincia ya estaría inmersa en una campaña electoral plena para elegir gobernador, vicegobernador, legisladores, intendentes, concejales, delegados comunales, diputados y senadores nacionales.

Sin embargo, aquí aparece un dato institucional que merece atención. La Constitución de Tucumán establece que la elección para gobernador debe realizarse hasta tres meses antes del recambio constitucional. Si las nuevas autoridades asumen el 29 de octubre, el calendario indicaría una elección en agosto.

Es cierto que en procesos anteriores la Justicia terminó aceptando un adelantamiento de los comicios mediante presentaciones judiciales. Pero llama la atención que el gobernador dé prácticamente por descontado un fallo que todavía no existe. Si la decisión judicial finalmente coincide con esa previsión, muchos volverán a preguntarse cuánto pesa la política sobre determinados sectores del Poder Judicial.

Hasta allí, el escenario parecería ideal para el oficialismo. Pero existen dos factores capaces de alterar cualquier cálculo: El primero se llama Juan Manzur. El segundo, La Libertad Avanza.

La interna peronista nunca desapareció. Simplemente quedó en pausa durante las elecciones legislativas de 2025, cuando Jaldo y Manzur acordaron una tregua circunstancial que permitió incluso incorporar al exintendente de Tafí Viejo, Javier Noguera, en la lista de diputados nacionales.

Pero una elección ejecutiva es otra historia. En 2027 no estarán en juego solamente cuatro bancas legislativas. Se disputará el poder territorial completo de Tucumán. Allí aparecen intereses mucho más difíciles de conciliar.

Mientras Jaldo expone públicamente su estrategia, Manzur eligió otro camino. Se mueve con perfil bajo, mantiene reuniones con dirigentes de toda la provincia y evita hacer anuncios. Sin embargo, los hechos empiezan a mostrar otra cosa.

Esta semana, el dirigente peronista Fernando Juri Debo aseguró que Manzur tiene decidido volver a competir por la Gobernación y que numerosos intendentes y delegados comunales mantienen diálogo permanente con el senador, manifestándole su descontento con la gestión provincial.

A ello se suma otro dato político. Después de mucho tiempo, Manzur comenzó nuevamente a mostrarse en Tucumán. Ya no solamente aparece con dirigentes sino también en reuniones con vecinos. Este viernes circularon fotografías de un encuentro en una vivienda del Barrio El Bosque, en la capital, compartiendo un café junto a militantes y referentes barriales, y acompañado por Juri Debo.

No parece casual. este viernes por la mañana, Jaldo le había enviado un mensaje con destinatario claro al sostener que Manzur hacía bien en aparecer más seguido -y trabajar- en Tucumán porque es senador por la provincia y no debía pasar tanto tiempo en Buenos Aires.

La respuesta del exgobernador no llegó con declaraciones públicas sino con imágenes. En política, muchas veces una fotografía comunica más que un discurso.

La otra incógnita del oficialismo se llama Rossana Chahla.

Hasta ahora se la ubicaba naturalmente dentro del esquema de Jaldo. Sin embargo, una frase del gobernador despertó interrogantes. Al anunciar que volverá a competir con Acevedo, sostuvo que si Chahla decide buscar la reelección como intendente de San Miguel de Tucumán contará con su apoyo. La expresión parece sencilla, pero deja entrever que todavía no existe un acuerdo político cerrado.

Versiones que circulan dentro del peronismo sostienen que la intendente aspiraba a integrar la fórmula provincial como candidata a vicegobernadora. Con la ratificación de Acevedo, esa puerta quedó cerrada.

Ahora aparece otro desafío. ¿Le conviene a Chahla buscar la reelección en una capital donde La Libertad Avanza muestra un crecimiento sostenido y donde el peronismo enfrenta un escenario cada vez más competitivo? Difícilmente rompa con Jaldo. Pero tampoco parece una decisión sencilla volver a jugar exclusivamente por la Municipalidad si las condiciones electorales se vuelven más adversas. ¿Los “caciques” peronistas de la capital tucumana se jugarán por la jefa municipal en 2027?

Gran parte del desenlace dependerá de Juan Manzur. Si decide competir por fuera del esquema oficial, el peronismo podría enfrentar la elección más dividida de los últimos años. Si, en cambio, termina alcanzando un acuerdo con Jaldo -como se especula por los antecedentes-, la negociación ya no pasará solamente por lugares en una lista legislativa, sino por espacios de poder en toda la estructura provincial.

Jaldo es un dirigente de enorme oficio político. Tiene rapidez para responder, experiencia territorial y una capacidad pocas veces discutida para administrar conflictos internos. Pero también sabe que enfrente no tiene adversarios improvisados.

Quienes hoy cuestionan su liderazgo difícilmente estén dispuestos a resignarse a otros cuatro años de su conducción mientras Javier Milei continúa gobernando la Nación.

A diferencia del 2023, donde el camino a la gobernación estuvo allanado para Jaldo, esta vez tiene varios factores en contra: Manzur y sus seguidores, La Libertad Avanza y un peronismo nacional grogui.

La campaña ya empezó.

Las primeras fichas ya fueron movidas.

Ahora comienza la verdadera partida de ajedrez donde cada fotografía, cada declaración y cada silencio tendrán un significado político.

Porque en Tucumán, muchas veces, las elecciones empiezan mucho antes de que aparezcan las urnas. Y esta vez, el tablero ya quedó completamente abierto, con un final que, por ahora, nadie puede asegurar.

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