El Mundial 2026 sumó un nuevo capítulo histórico, esta vez fuera del juego. El encuentro entre República Checa y Sudáfrica marcó un hito sin precedentes: por primera vez, una terna arbitral femenina integrada por tres juezas de un mismo país dirigió un partido en la Copa del Mundo.
La árbitra principal fue la estadounidense Tori Penso, quien estuvo acompañada por sus compatriotas Brooke Mayo y Kathryn Nesbitt como asistentes. De esta manera, se concretó un hecho inédito en la historia del torneo más importante del fútbol.
El equipo arbitral contó además con la participación de Campbell-Kirk Waugh como cuarta árbitra, mientras que el VAR estuvo a cargo de la nicaragüense Tatiana Guzmán, reforzando la presencia femenina en diferentes roles clave del partido.
La designación de Penso no fue casual. Considerada una de las árbitras más destacadas de la Concacaf, cuenta con experiencia en la MLS y ya dirigió la final del Mundial femenino 2023. Su presencia en este torneo forma parte de una política más amplia de la FIFA para impulsar el protagonismo de las mujeres en el arbitraje de élite.
Este avance se suma a un proceso que comenzó a consolidarse en Qatar 2022, cuando la francesa Stéphanie Frappart se convirtió en la primera mujer en dirigir un partido de un Mundial masculino. En aquella ocasión, sin embargo, no estuvo acompañada por asistentes de su misma nacionalidad.
Ahora, con una terna completamente femenina y del mismo país, el arbitraje da un nuevo paso hacia la igualdad en el fútbol. Además, otras juezas como la mexicana Katia García aguardan su oportunidad para seguir ampliando esta histórica participación.
Más allá del resultado, el partido entre República Checa y Sudáfrica quedará en la memoria como un símbolo de cambio en el fútbol mundial.
