Allanamientos en concesionarias y dos nuevos detenidos: crece la investigación por los 470 kilos de cocaína y reaparece la sombra del clan Ale

La investigación por el mayor secuestro de cocaína en Tucumán sumó en las últimas horas dos nuevos detenidos y abrió nuevas líneas sobre una posible red de lavado de dinero vinculada al negocio automotor.

Se trata de Enrique Santos Catulo y su hijo, Ernesto Catulo Chamas, ambos con antecedentes en causas relacionadas con el clan Ale. Los arrestos se concretaron durante allanamientos simultáneos realizados en San Miguel de Tucumán y Famaillá, en el marco del expediente que investiga el cargamento de 470 kilos de droga hallado en Río Seco.

Los procedimientos fueron ordenados por el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz y se llevaron a cabo entre el domingo y el lunes. En una concesionaria ubicada sobre calle San Martín al 1000, personal de Gendarmería detuvo a Enrique Catulo, secuestró un vehículo y un teléfono celular, y dispuso la clausura del local.

Catulo ya había sido condenado en 2017 por integrar una asociación ilícita vinculada al clan Ale, organización liderada por los hermanos Ángel “El Mono” Ale y Rubén “La Chancha” Ale. Según aquella sentencia, el ahora detenido utilizaba la concesionaria como pantalla para justificar ingresos provenientes del lavado de dinero.

En paralelo, los investigadores allanaron un departamento en calle Balcarce al 600, en barrio Norte, donde fue detenido Ernesto Catulo Chamas. En el lugar secuestraron documentación, cheques y un vehículo. Si bien su nombre había surgido en el juicio contra el clan Ale, hasta ahora no había sido imputado.

Una trama que se expande

La causa se inició el pasado 5 de junio, cuando Gendarmería interceptó una camioneta sobre la ruta 157, en la localidad de Río Seco. El conductor, Marcos Nacif, evidenció un comportamiento sospechoso y, tras una requisa, los uniformados encontraron 470 kilos de cocaína ocultos en el vehículo.

A partir de ese hallazgo, la investigación avanzó rápidamente. Días después fue detenido Rodrigo “Icha” Chávez, ex candidato a concejal de Famaillá. Posteriormente se presentó de manera voluntaria el empresario Pablo Abraham, también vinculado a la causa.

Nacif declaró que había sido contratado para realizar un traslado sin conocer el contenido de la carga. Chávez, por su parte, reconoció ser el dueño de la camioneta, aunque aseguró que la había entregado a Abraham como parte de pago y que la transferencia nunca se concretó. Abraham optó por no declarar ante la Justicia.

El rol de las concesionarias

Uno de los elementos que más llama la atención de los investigadores es la reiterada aparición de concesionarias de autos en la trama. Jorge “Pelaín” Nassif, tío de Nacif y detenido en otra causa por narcotráfico, también estaba vinculado a ese rubro. Chávez mencionó que Abraham operaba en el mismo sector, y ahora se suma el vínculo de los Catulo.

Este patrón llevó a los fiscales a profundizar una hipótesis clave: que las concesionarias eran utilizadas como fachada para el lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

En ese contexto, también se realizaron allanamientos en un local gastronómico y en un galpón perteneciente a Abraham en Famaillá, donde se secuestraron computadoras y documentación relevante. Sin embargo, en otros procedimientos llevados a cabo en calle San Juan al 1300 y sobre la ruta 301 no se encontraron elementos de interés.

Las preguntas abiertas

A menos de dos semanas del secuestro, la investigación sigue en pleno desarrollo. Los pesquisas intentan determinar cómo ingresó la droga a la provincia —con la sospecha de que pudo haber llegado por vía aérea— y cuál era su destino final.

Además, buscan identificar a los verdaderos propietarios del cargamento y establecer con precisión el rol de cada uno de los implicados en una red que, con cada avance, parece ampliarse.

Por el momento, la Justicia Federal no descarta ninguna hipótesis y mantiene abiertas todas las líneas de investigación.

COMPARTIR NOTICIAS