Narcoescándalo en Tucumán: se entregó otro sospechoso por los 470 kilos de cocaína y ya son tres los detenidos

Se trata de Pablo Abraham, el empresario de Famaillá vinculado al caso, quien se abstuvo de declarar

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Se trata de Pablo Abraham, el empresario de Famaillá vinculado al caso, quien se abstuvo de declarar

La investigación por el secuestro de 470 kilos de cocaína, uno de los mayores golpes al narcotráfico en la historia de Tucumán, sumó un nuevo capítulo este viernes con la presentación espontánea ante la Justicia Federal de un empresario de la ciudad de Famaillá -al sur de la capital de la provincia- señalado como una pieza clave en la presunta organización que trasladaba la droga.

Se trata de Pablo Abraham, un comerciante de 36 años conocido en esa ciudad por sus diversos emprendimientos comerciales. Tras ponerse a disposición de la Justicia, quedó detenido y optó por no declarar ante el Juez Federal que investiga la causa. Con su arresto, ya son tres los sospechosos privados de la libertad en el expediente que busca determinar quiénes están detrás del cargamento valuado en millones de dólares.

La causa se inició luego de que efectivos de Gendarmería Nacional interceptaran una camioneta Toyota Hilux sobre la Ruta Nacional 157, a la altura de Río Seco. Ocultos detrás de bidones de combustible y bajo una lona, los uniformados encontraron 449 paquetes de cocaína que totalizaban más de 470 kilos. El conductor del vehículo, Marcos Nacif, fue detenido en el lugar.

Posteriormente fue arrestado Rodrigo Chávez, comerciante y ex candidato a concejal de Famaillá, quien quedó bajo sospecha por su vinculación con la camioneta utilizada para el transporte de la droga. Ahora, la entrega de Abraham profundiza las sospechas sobre una posible estructura logística asentada en el sur tucumano.

Los investigadores sostienen que el cargamento podría haber ingresado al país mediante un vuelo clandestino procedente de Bolivia. La hipótesis es que la cocaína fue descargada en una zona rural de Catamarca o del sudoeste tucumano y posteriormente trasladada por tierra hacia un centro de acopio que podría haber funcionado en Famaillá o Monteros.

Sin embargo, una de las principales incógnitas sigue sin respuesta: si los detenidos eran los verdaderos dueños de la droga o simplemente cumplían funciones logísticas dentro de una organización criminal mucho más poderosa. Los investigadores consideran poco probable que personas con los perfiles económicos conocidos hasta ahora pudieran financiar por sí solas una operación de semejante magnitud.

En Famaillá, el caso generó conmoción. Vecinos admiten que el rápido crecimiento económico de algunos de los involucrados despertaba comentarios desde hacía tiempo, aunque nadie imaginaba una causa de semejante envergadura. Mientras tanto, la Justicia avanza sobre el patrimonio de los sospechosos y analiza documentación secuestrada durante los allanamientos, en busca de pistas que permitan reconstruir la ruta del dinero y determinar quiénes están realmente detrás del segundo mayor cargamento de cocaína secuestrado en la historia de Tucumán.

La investigación continúa bajo secreto de sumario y no se descartan nuevas detenciones en los próximos días.

Con datos de Gustavo Rodríguez

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