Uno de los casos policiales más impactantes ocurridos en la ciudad de La Plata tuvo como víctima a Magdalena Edith Torres, una joven de 22 años que desapareció el 19 de enero de 2002 y cuyo asesinato conmocionó a toda la comunidad.
Ese día, Magdalena salió de su casa en el barrio Altos de San Lorenzo con la intención de realizar unas compras antes de encontrarse con su novio. Sin embargo, nunca regresó. Ante la falta de noticias, su familia inició una intensa búsqueda y radicó la denuncia por desaparición.
Con el avance de la investigación, los investigadores lograron reconstruir los últimos movimientos de la joven y descubrieron que se había reunido con su primo, Miguel Torres Alonso, con quien había mantenido una relación sentimental en secreto. Según se determinó posteriormente, Magdalena había decidido poner fin a ese vínculo para continuar con su nueva relación.
Diez días después de su desaparición, un hallazgo realizado en una calesita del Paseo del Bosque permitió esclarecer el caso. Las sospechas apuntaron rápidamente a Miguel, quien trabajaba en el lugar y había anunciado de manera repentina que planeaba regresar a Santiago del Estero.
El hombre fue detenido y, durante la investigación judicial, se reunieron pruebas que permitieron establecer que el crimen había sido planificado. De acuerdo con la causa, al momento de su arresto pronunció una frase que quedó registrada en el expediente: “Si no era mía, no era de nadie”.
Tras el juicio oral realizado en el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1 de La Plata, Miguel Torres Alonso fue condenado a prisión perpetua por homicidio calificado por alevosía. El caso quedó marcado como uno de los hechos policiales más recordados y conmocionantes de la historia reciente de la ciudad.
