Para Pablo Yedlin el peronismo tucumano corre el riesgo de perder el poder provincial frente a LLA si no logra construir una unidad real, basada en un proyecto común y no simplemente en un acuerdo electoral de ocasión. Hoy, esa propuesta compartida todavía no existe
Por SIN CODIGO
La carrera hacia las elecciones provinciales de 2027 ya comenzó en Tucumán y las primeras señales de alarma dentro del peronismo llegaron desde uno de sus dirigentes más cercanos al sector de Juan Manzur. El diputado nacional Pablo Yedlin (PJ) dejó una definición que no pasó inadvertida en un medio tucumano: si el justicialismo no logra construir una verdadera unidad política, La Libertad Avanza tiene posibilidades concretas de convertirse en Gobierno en la provincia.
Durante una entrevista, en el programa El Avispero, Yedlin sostuvo que la unidad no puede reducirse a un simple rejunte de dirigentes detrás de una candidatura. Para el legislador, el desafío pasa por acordar un rumbo común, una propuesta política clara y una identidad definida frente al escenario nacional.
El mensaje tiene destinatarios internos. En los últimos meses, el diputado viene insistiendo en que el peronismo tucumano debe reorganizarse alrededor de una propuesta distinta a la que representa el Presidente Javier Milei y advierte que no alcanza con mostrarse juntos en una foto. Según planteó, primero debe existir un proyecto compartido y recién después discutir nombres y candidaturas.
Pero las declaraciones también incluyeron una crítica implícita a la estrategia del gobernador Osvaldo Jaldo, quien recientemente reunió a unos 400 dirigentes en El Cadillal en un encuentro que fue interpretado como el lanzamiento anticipado del armado electoral oficialista y la presentación de una fórmula para la sucesión gubernamental.
Para Yedlin, ese tipo de demostraciones de fuerza política no necesariamente reflejan consensos profundos. El diputado dejó entrever que muchos de los asistentes participaron por una cuestión de respeto institucional y jerarquía hacia la figura del gobernador, más que por una adhesión genuina a un proyecto político para el futuro de Tucumán.
La observación no es menor. A un año de las elecciones, dentro del propio peronismo empiezan a aparecer diferencias sobre cómo debe construirse la estrategia electoral. Mientras el jaldismo busca consolidar una estructura de poder territorial mostrando volumen político, otros sectores consideran prematuro discutir candidaturas cuando todavía no existe una propuesta común que contenga a todas las vertientes del justicialismo.
El trasfondo de la discusión es el crecimiento de La Libertad Avanza en Tucumán. Aunque el oficialismo provincial mantiene una fuerte presencia territorial, el avance del espacio libertario obliga al peronismo a replantear su estrategia. Yedlin cree que el principal riesgo no está en la fortaleza de los libertarios sino en las divisiones internas del PJ.
No es la primera vez que el diputado plantea esta preocupación. Ya había cuestionado el cumplimiento de acuerdos políticos alcanzados en procesos electorales anteriores y advirtió que no está dispuesto a repetir experiencias de unidad que luego terminen fracturadas.
La discusión recién comienza, pero deja una conclusión clara: mientras algunos sectores ya hablan de fórmulas y candidaturas para 2027, otros consideran que antes de definir quién conducirá el peronismo tucumano habrá que responder una pregunta mucho más importante: para qué quiere volver a gobernar y qué proyecto tiene para ofrecerle a la sociedad.
Porque, según la advertencia de Yedlin, si esa respuesta no aparece a tiempo, el camino hacia la Casa de Gobierno podría quedar abierto para La Libertad Avanza.
