En un intento por bajar la tensión interna y exhibir cohesión, Karina Milei encabezó una nueva reunión de la mesa política del Gobierno, marcada por las críticas recientes contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por su situación patrimonial.
El encuentro, que se extendió por más de dos horas, tuvo como objetivo repasar la agenda legislativa y los próximos desafíos de gestión. Sin embargo, el trasfondo político fue ineludible: reforzar el respaldo interno a Adorni, cuestionado tanto en la opinión pública como dentro del propio oficialismo.
La estrategia de mostrar unidad se materializó horas después, cuando Karina Milei difundió una imagen del encuentro en la que los principales referentes del espacio celebran el cumpleaños de Patricia Bullrich. Ubicada junto a la senadora y sonriente, la secretaria general buscó enviar una señal política clara en medio del clima enrarecido.
La foto, sin embargo, no logró disipar del todo las tensiones. Bullrich había endurecido su postura en la previa al calificar como una “omisión ética” las inconsistencias en la declaración jurada de Adorni, profundizando una interna que se arrastra desde hace meses.
En ese contexto, el jefe de Gabinete intentó recuperar la iniciativa política. A través de sus redes sociales, anunció que adelantará para julio su Informe de Gestión ante el Senado, una movida que inicialmente estaba prevista para agosto. La decisión fue interpretada como un gesto para demostrar fortaleza y sostener su continuidad en el cargo.
No obstante, dentro del Gobierno persisten dudas. Las explicaciones recientes de Adorni —incluida su polémica afirmación sobre ahorros “en negro”— no lograron convencer a amplios sectores del oficialismo. Incluso, el silencio de varios dirigentes tras su última aparición pública evidenció la falta de respaldo explícito.
Mientras tanto, en la Casa Rosada reconocen que el problema central ya no es económico, sino político. La interna, sumada a la crisis que rodea al jefe de Gabinete, ha generado una parálisis en la gestión y obligó a reforzar la comunicación de medidas para recuperar la agenda.
La reunión de la mesa política no estuvo enfocada en resolver la crisis, sino en intentar dar vuelta la página. Pero puertas adentro, el diagnóstico es claro: el oficialismo atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que asumió el poder.
