La investigación por el secuestro de 470 kilos de cocaína en el sur de Tucumán, uno de los mayores decomisos en la historia del narcotráfico provincial, sumó un giro clave en las últimas horas. La Justicia Federal ordenó la detención de un tercer sospechoso: un joven empresario de Famaillá vinculado al rubro gastronómico y a la noche.
De acuerdo a fuentes ligadas a la causa, el apuntado —conocido como “Pablito”— tiene menos de 30 años y es propietario de una sandwichería y un boliche bailable en la ciudad. También habría tenido emprendimientos similares en El Mollar durante la temporada de verano. Desde su entorno negaron vínculos con el poder político local, aunque confirmaron que ya cuenta con defensa legal y no se descarta que se presente de manera voluntaria en las próximas horas.
El operativo que destapó la red
El caso se inició el viernes pasado, cuando efectivos de Gendarmería Nacional realizaron un control de rutina sobre la ruta nacional 157, a la altura de Río Seco. Allí detuvieron una camioneta Toyota Hilux conducida por Marcos Nacif.
El nerviosismo del conductor derivó en una inspección minuciosa que terminó con el hallazgo de 15 bultos ocultos en la caja del vehículo. En su interior había paquetes compactados que totalizaban 470 kilos de cocaína. Nacif fue detenido en el acto.
Tres días después, la investigación avanzó con la detención de Rodrigo Chávez, propietario de una verdulería en Famaillá y excandidato a concejal por el peronismo local. Ambos ya fueron indagados bajo un estricto secreto de sumario, y sus declaraciones habrían sido clave para identificar al nuevo sospechoso.
Una logística millonaria y bajo sospecha
La causa, que está en manos del fiscal federal Rafael Vehils Ruiz, apunta a desarticular una organización criminal de mayor escala. El cargamento está valuado en más de dos millones de dólares.
Según la principal hipótesis, la droga habría ingresado mediante un vuelo clandestino, con posible aterrizaje en zonas rurales de Catamarca o el sudoeste tucumano. Desde allí, fue trasladada por vía terrestre con destino a centros de acopio en Monteros o Famaillá.
Los investigadores creen que parte del cargamento iba a quedar en la provincia para financiar la logística local, mientras que el resto sería distribuido hacia otros puntos del país.
Por el volumen y el valor de la droga, la Justicia sospecha que los implicados tucumanos cumplían roles logísticos dentro de una red mayor, vinculada a organizaciones de alcance nacional o internacional.
“No importa cuál haya sido su función; lo único que interesa es que formaban parte de un grupo que cometió un grave delito”, afirmó el fiscal Vehils Ruiz, en una causa que promete nuevos avances y que ya sacude con fuerza al sur tucumano.
