Siete niños tucumanos esperan una familia: la campaña que busca transformar sus vidas

El Poder Judicial de Tucumán puso en marcha una nueva campaña de difusión destinada a visibilizar la situación de siete niños que se encuentran en estado de adoptabilidad y que actualmente transitan la etapa de la segunda infancia

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El Poder Judicial de Tucumán puso en marcha una nueva campaña de difusión destinada a visibilizar la situación de siete niños que se encuentran en estado de adoptabilidad y que actualmente transitan la etapa de la segunda infancia

En una sociedad donde muchas veces las noticias pasan de largo, hay historias que invitan a detenerse y reflexionar. Siete niños tucumanos, que hoy se encuentran en situación de adoptabilidad, esperan la oportunidad más simple y a la vez más trascendente de todas: tener una familia.

La convocatoria fue lanzada por el Poder Judicial de Tucumán, a través del Registro Único de Postulantes a la Adopción (RUPAT), con el objetivo de encontrar hogares dispuestos a brindarles amor, contención y acompañamiento. Los niños atraviesan la etapa conocida como “segunda infancia”, una franja etaria que suele presentar mayores dificultades para concretar procesos adoptivos.

Para visibilizar sus historias, se puso en marcha una campaña audiovisual que muestra, de manera respetuosa y sensible, quiénes son estos chicos, cuáles son sus sueños, sus intereses y sus expectativas. La iniciativa busca acercar a la comunidad a una realidad que muchas veces permanece invisible.

El desafío no es menor. La mayoría de las familias que se inscriben para adoptar suelen manifestar preferencias por bebés o niños muy pequeños, mientras que gran parte de los niños que esperan una familia tienen más de ocho años. Esta brecha explica por qué muchos pasan años en hogares convivenciales aguardando una oportunidad.

Especialistas en adopción remarcan que el proceso no consiste en encontrar niños para familias, sino familias para niños, respetando sus historias, necesidades y derechos. El objetivo principal es garantizar que cada niño pueda crecer en un entorno familiar estable, donde encuentre afecto, pertenencia y acompañamiento para construir su futuro.

Detrás de cada uno de estos siete niños hay una historia única. Pero todos comparten el mismo anhelo: tener alguien que los espere al volver de la escuela, que celebre sus logros, que los acompañe en sus dificultades y que les brinde el cariño que todo niño merece.

La campaña impulsada en Tucumán busca precisamente eso: que la sociedad mire más allá de los números y los expedientes, y descubra que detrás de cada convocatoria pública hay una infancia esperando una oportunidad.

Porque crecer en una familia no debería ser un privilegio. Debería ser un derecho al alcance de todos los niños.

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