Murió la actriz María Rosa Fugazot a los 83 años, referente de la cultura argentina

Construyó una extensa carrera entre la comedia, la revista, la música y el drama, siempre guiada por una profunda conexión con el público

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Construyó una extensa carrera entre la comedia, la revista, la música y el drama, siempre guiada por una profunda conexión con el público

 A las 21.41 del domingo, en su departamento de la calle Güemes al 4700, se confirmó la muerte de María Rosa Fugazot, una de esas actrices que atravesaron generaciones y que hicieron del escenario un lugar sagrado. Cuando el personal del SAME llegó al domicilio, ya nada podía hacerse. Tenía 83 años. Detrás quedaban casi siete décadas de trabajo ininterrumpido, de camarines, giras, luces, aplausos y una vocación que jamás abandonó.

Hasta hace muy poco seguía haciendo lo que más amaba. Cada semana subía al escenario del Teatro Picadilly para formar parte de Viejas Chorras, la comedia que compartía junto a Divina Gloria, Cristina Maresca y Cristina Tejedor. Allí seguía encontrándose con el público, ese vínculo que siempre consideró el verdadero tesoro de una carrera artística.

Nacida el 20 de diciembre de 1942 en Vicente López, parecía destinada a convivir con las tablas desde la cuna. Hija de dos figuras del espectáculo, María Esther Gamas y Roberto Fugazot, creció entre historias de teatro, música y radioteatro. Sin embargo, el apellido nunca fue un atajo. Desde muy joven entendió que el oficio se construía con esfuerzo, disciplina y una enorme capacidad de adaptación.

Tenía apenas 15 años cuando debutó profesionalmente. Lo hizo impulsada por la curiosidad, pero también por una pasión que ya resultaba imposible de ignorar. Desde entonces nunca dejó de trabajar. Comedias, dramas, revistas porteñas, espectáculos musicales y televisión fueron moldeando una trayectoria tan extensa como diversa. Su talento le permitió transitar géneros muy distintos sin perder jamás una característica que la acompañó durante toda su carrera: la cercanía con la gente.

La vida artística de María Rosa también tuvo capítulos que pocos conocen. Fue cantante de la orquesta de Eddie Pequenino y llegó a compartir experiencias musicales junto a Frank Sinatra Jr. y la legendaria formación de Tommy Dorsey. Sin embargo, cuando repasaba su recorrido profesional prefería hablar de los momentos difíciles antes que de los grandes nombres.

María Rosa Fugazot nunca dejó de crear. Además de continuar ligada al teatro, formó parte de Putas, la película dirigida por Demian Alexander que se estrenó en noviembre pasado y que abordó, a través de seis historias entrelazadas, las distintas realidades de las trabajadoras sexuales. Un proyecto intenso, atravesado por temas como el abuso, la violencia, el amor y la supervivencia, que volvió a demostrar su voluntad de seguir aceptando desafíos artísticos aun después de toda una vida de trayectoria.

Cabe recordar que la muerte de René Bertrand, su hijo, el pasado 26 de junio dejó un vacío imposible de llenar en el ambiente artístico argentino. Actor querido y figura esencial del teatro y la televisión, la noticia sacudió hasta lo más hondo a colegas, amigos, público y, sobre todo, a una familia ahora sumida en el dolor más crudo.

Con la muerte de María Rosa se cierra una página importante del espectáculo argentino. Pero también queda el legado de una actriz que jamás se permitió abandonar la curiosidad, el trabajo y el compromiso con el público. Una mujer que conoció la fama, las dificultades y la permanencia. Que atravesó generaciones sin perder la pasión de aquella adolescente que un día decidió subir a un escenario para descubrir qué había detrás del telón.

Esta vez el telón cayó definitivamente. Pero la memoria de María Rosa Fugazot seguirá encendida allí donde siempre quiso estar: en el recuerdo agradecido de la gente.

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