Hay circunstancias en que ponen a uno en una encrucijada. Ante tal escenario, la experiencia, la perspicacia y la moral, son pilares que definirán la decisión a tomar, el camino a seguir
Por Facundo Vergara
En el plano político, no siempre gana quien tiene más poder; a veces gana quien demuestra que puede ejercerlo sin necesidad de tener que llegar a patear el tablero. Esto es lo que ocurrió en el reciente cortocircuito entre Patricia Bullrich y Karina Milei.
La tensión que se dio en torno a la intención del Ejecutivo Nacional de retirar el pliego de la Jueza María Verónica Michelli dejó al descubierto la existencia de dos modelos de construcción política dentro de La Libertad Avanza. Por un lado el esquema centralizado y verticalista que propone Karina Milei, y por otro la dinámica de acumulación territorial y amplitud política que demuestra Patricia Bullrich. Karina manejó la tensión dentro de los canales habituales y Patricia ratificó su pertenencia al proyecto libertario. Observando esto con precisión, permite advertir que Bullrich salió fortalecida. La senadora logró diferenciarse poniendo sobre la mesa lo que había que poner y no fue expulsada del espacio.
Recordemos que Bullrich objetó públicamente una decisión impulsada por el núcleo más íntimo del Presidente, defendió una posición propia, ofreció incluso su renuncia a la jefatura del bloque y, lejos de ser desplazada, Javier Milei decidió respaldarla y sostenerla en su cargo.
Esto fue una señal contundente, fuera de lo habitual. Mientras otros dirigentes que cuestionaron decisiones de Karina Milei terminaron marginados, Bullrich demostró que posee un peso político que el mileismo no puede darse el lujo de perder. Desde el círculo presidencial saben que Bullrich representa estructura política y que a esta altura del partido una ruptura sería perjudicial para la Administración oficialista.
El impacto en Tucumán
En vista a las elecciones del año entrante para la Casa Rosada aparece la necesidad de preservar dirigentes con capacidad de gestión, con vínculos territoriales y volumen electoral propio.
Hasta el momento la estrategia electoral que propone Karina Milei se enfoca en consolidar candidaturas propias, muchas veces priorizando la lealtad al armado nacional por encima de los acuerdos con referentes locales. Para Tucumán, el fortalecimiento de Bullrich podría modificar parcialmente ese escenario.
Si la senadora consolida un espacio de influencia dentro de La Libertad Avanza, también gana capacidad para respaldar figuras provinciales con inserción territorial y experiencia electoral y de gestión, es decir, que cuentan con legitimidad propia en sus provincias. En Tucumán, esa figura es la de Mariano Campero.
El diputado nacional fue uno de los primeros radicales en acompañar varias de las reformas impulsadas por el Presidente Milei, y se convirtió en una referencia del sector dialoguista que apuesta por una transformación profunda del Estado. Sin embargo, su futuro político dentro del espacio libertario siempre estuvo condicionado por las decisiones del armado nacional. Hoy la revalorización de Bullrich abre una ventana distinta.
Si bien Karina Milei conserva la autoridad de “Jefe”, Bullrich acaba de demostrar que ciertos caprichos no pueden satisfacerse si se pretende consolidar un poder duradero.
Una pieza con peso
Esta semana se reunieron Patricia Bullrich y Mariano Campero, dejando una señal política que no puede pasar desapercibida en una provincia donde La Libertad Avanza presenta una fragmentación interna y donde todavía no definió quiénes serán sus principales referentes electorales en vista a 2027. El encuentro puede leerse como un gesto de respaldo hacia uno de los dirigentes que más tempranamente acompañó al proyecto de Milei.
La escena cobra relevancia porque se produce en medio de las discusiones internas sobre el futuro de La Libertad Avanza en Tucumán. Si bien Lisandro Catalán aparece hoy como el principal referente institucional del espacio, eso no significa que las candidaturas estén definidas. Por el contrario, la conducción nacional mantiene abiertas varias alternativas y observa con atención la evolución de los distintos dirigentes.
Mariano Campero sigue siendo una pieza importante dentro del universo libertario, no sólo por haber integrado el grupo de los denominados “radicales con peluca”, sino también por la relación política construida durante años con la actual senadora.
