Giro de fe en Argentina: un estudio de la UBA revela una histórica caída del catolicismo y el boom de los “sin religión”

La radiografía religiosa de la Argentina está cambiando de forma acelerada. Un reciente informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) encendió las alarmas en el ámbito eclesiástico al confirmar una caída sostenida en el número de fieles católicos, acompañada por un crecimiento inédito de personas que eligen vivir sin ninguna identificación religiosa

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La radiografía religiosa de la Argentina está cambiando de forma acelerada. Un reciente informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) encendió las alarmas en el ámbito eclesiástico al confirmar una caída sostenida en el número de fieles católicos, acompañada por un crecimiento inédito de personas que eligen vivir sin ninguna identificación religiosa

El fenómeno, que viene madurando desde hace décadas, parece haber alcanzado un punto de inflexión. Según los datos del estudio, el catolicismo —históricamente la religión mayoritaria y culturalmente dominante en el país— experimenta una pérdida constante de terreno, perdiendo centralidad en la vida cotidiana de los argentinos.

Los ejes del cambio: menos dogmas, más espiritualidad libre

El informe de la UBA no solo expone la baja en los números de la Iglesia Católica, sino que también detalla cómo se redistribuye el mapa de las creencias en el territorio nacional. Los puntos clave del estudio revelan:
El avance de los “sin religión”: Este grupo, que incluye a ateos, agnósticos y personas que creen en “un dios o energía” pero no adhieren a ninguna iglesia, es el que más ha crecido en los últimos años.
El factor evangélico: Mientras el catolicismo retrocede, los sectores evangélicos logran retener e incluso incrementar su porcentaje de fieles, consolidándose como la segunda fuerza religiosa del país, con fuerte presencia en los sectores más vulnerables.
La crisis de la institucionalidad: Los encuestados manifiestan una creciente desconfianza hacia las instituciones religiosas tradicionales y sus posturas respecto a temas de agenda social (como el aborto, la diversidad sexual y los nuevos modelos de familia).

El desapego no es necesariamente sinónimo de falta de fe. Muchos argentinos continúan manifestando creencias espirituales, pero prefieren vivirlas “por cuenta propia”, lejos de los templos y los dogmas oficiales.

Un desafío para la Iglesia en la era del Papa argentino

Este retroceso del catolicismo se da en un contexto particular, considerando que el Papa Francisco era de origen argentino. Sin embargo, los analistas de la UBA sugieren que el “efecto Francisco” tuvo un impacto más político y global que un fenómeno de reconversión o asistencia masiva a las iglesias locales.

El escenario actual plantea un desafío inédito para la jerarquía católica, que se ve obligada a revisar sus estrategias de comunicación y contención en una sociedad que avanza hacia una secularización cada vez más marcada y una diversificación de sus búsquedas espirituales.

La foto actual que entrega la UBA es clara: Argentina ya no es unánimemente católica; es un mosaico de creencias donde la libertad de no elegir ninguna religión gana cada vez más terreno.

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