Justicia exprés: el blindaje político en Tucumán

La reciente resolución de la Justicia provincial en el caso de la agresión al diputado nacional Federico Pelli no es solo un fallo salomónico; es una radiografía perfecta de cómo el sistema judicial, cuando se ve rozado por el poder político, prefiere la salida rápida antes que la búsqueda de la verdad

Por SIN CODIGO

La condena a tres años de prisión en suspenso para el agresor, Marcelo “Pichón” Segura, bajo la figura de un Juicio abreviado que dejó a la víctima de brazos cruzados, es un mensaje peligroso para toda la sociedad.

El abogado de la querella lo sintetizó con una frase que desarma cualquier relato oficial: “A la víctima se le rechazó prácticamente todo”. Y ahí radica el corazón de la injusticia. El Juicio abreviado, una herramienta pensada para agilizar procesos cuando hay acuerdo entre las partes, se convirtió acá en un cerrojo impuesto. Al impedir que la querella pudiera impugnar el acuerdo, el Tribunal no solo blindó al agresor de una pena de prisión efectiva, sino que le amordazó la boca a la víctima en el propio estrado.

Cuando la Justicia se apura más por cerrar un expediente que por escuchar a quien sufrió el delito, deja de ser justicia y pasa a ser burocracia de la impunidad.

¿Por qué el apuro? ¿Por qué conformarse con una pena en suspenso que, en la práctica, significa que el agresor vuelve a su casa como si nada hubiera pasado? La respuesta flota en el aire de Tucumán desde hace años: cuando el poder político mete las narices en los tribunales, los criterios jurídicos se diluyen y entran a jugar las conveniencias.

Un Juicio Oral y Público hubiera significado ventilar cosas que el poder prefiere mantener bajo la alfombra; el Juicio abreviado fue la anestesia perfecta.

El fallo sienta un precedente nefasto. Si un diputado de la Nación, con visibilidad pública y asistencia legal, es ignorado de esta manera por los jueces, ¿qué le queda al ciudadano de a pie? La sensación de indefensión es total.

La política no debería ser un escudo protector ni un factor de presión sobre los jueces. Mientras la justicia tucumana siga priorizando los pactos de pasillo por encima del derecho de las víctimas a ser escuchadas y a impugnar lo que consideran injusto, la palabra “Justicia” seguirá siendo una utopía.

Hoy, una vez más, ganó la impunidad cómoda.

COMPARTIR NOTICIAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *