Los gobernadores dialoguistas hacen equilibrio entre la crisis fiscal y las negociaciones con Javier Milei

Tucumán, Catamarca, Córdoba, Jujuy, aplican severos recortes de gastos por la caída de la coparticipación mientras sus bloques legislativos se convierten en piezas claves que el Presidente Milei necesita en el Congreso

Pese a haberle facilitado votos cruciales para la Reforma Laboral y el Presupuesto 2026, los mandatarios no se sienten correspondidos y el malestar crece en sus segundas líneas. Cada uno aplica su propia estrategia de contracción de administración de los recursos, de cara a las elecciones de 2027.

Osvaldo Jaldo, el diálogo que no paga

El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, fue uno de los primeros dialoguistas con la Nación pero esta provincia es la segunda más perjudicada por la caída de las transferencias nacionales, con una baja del 6,3% en marzo de 2026, solo superada por CABA, de acuerdo a datos oficiales.

Frente a ello, en los últimos días endureció su discurso en contra de la Casa Rosada en contacto con los medios locales: “La Nación, de una vez por todas, tiene que empezar a cumplir con Tucumán”. Y detalló los recursos adeudados: “A nosotros nos deben recursos por el PAMI, por el ANSES, recursos propios de las provincias, como es la distribución equitativa de los ATN, y también nos tendrían que coparticipar el Impuesto al Combustible, que no se lo coparticipa y queda en las arcas del Estado nacional”.

Jaldo advirtió que “las variables macroeconómicas todavía no están dando los resultados que todos estamos esperando”, una crítica implícita a la gestión de Javier Milei que contrasta con su postura de apoyo en el Congreso. El gobernador informó que avanza en la “letra chica” de un acuerdo para que la Casa Rosada reconozca las deudas y gire el dinero en el corto plazo, aunque este acuerdo aún no se materializó. Por esta razón, Jaldo estuvo la semana pasada en Buenos Aires, en donde se reunió con funcionarios de Economía para avanzar en la cancelación de esas deudas y lograr algo de oxígeno financiero.

Sin embargo, el malestar de Jaldo trasciende lo fiscal. En la misma reunión de Zoom de febrero de 2026, en la que Diego Santilli sondeaba los votos para la reforma laboral, el gobernador tucumano fue quien llevó la voz cantante del reclamo grupal. Según se reconstruyó, el tucumano se sumó al planteo de su par Gustavo Sáenz (Salta) con una palabra que en política suena a una elegante advertencia: pidió “reciprocidad”.

Otro de los ruidos del vínculo de Jaldo con la Casa Rosada es la presencia en Tucumán del referente libertario Lisandro Catalán, miembro del directorio de YPF y presidente de LLA local, quien juega a la oposición dura, sin distinguir entre adversarios y un aliado circunstancial. Para el mandatario, esa dinámica erosiona la confianza con la Nación y generó descontento en sus segundas líneas.

Con información de David Correa, Ámbito

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